Guaymallén: premios, figuritas y empleados intocables

29 mayo, 2026Política, Portada
María Emilia Montenegro recibe una distinción en los Premios Maverik de Guaymallén, en una postal institucional bajo cuestionamientos internos

Mientras Corralitos reclama por cloacas colapsadas, el municipio muestra premios, figuritas y una doble vara laboral cada vez más obscena.

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Guaymallén atraviesa una de esas escenas donde la realidad parece escrita por un guionista con malicia. Mientras vecinos de Corralitos siguen conviviendo con cloacas colapsadas, olor insoportable y años de reclamos, el municipio encuentra tiempo para ceremonias, reconocimientos, publicaciones simpáticas y jornadas de figuritas en la explanada municipal. Nadie discute que existan actividades recreativas, premios o políticas de inclusión. Lo que indigna es la escala de prioridades de una gestión que parece rapidísima para el aplauso, pero lentísima cuando el reclamo viene desde el barro.

La postal se volvió más incómoda con los Premios Maverik en Guaymallén, donde fue galardonada María Emilia Montenegro, distinguida en la categoría Activismo, empleada municipal en Comercio, y señalada por testimonios internos por presuntas ausencias prolongadas. Si se tratara de una trabajadora eficiente, cumplidora y ejemplar, el municipio podría exhibir esa distinción con orgullo. Pero, según fuentes consultadas por Ecos Mendocinos, ocurriría exactamente lo contrario: María Emilia llevaría cerca de un mes sin concurrir a trabajar, sin una sanción visible ni una explicación administrativa clara.

Una premiada bajo la lupa interna

María Emilia Montenegro durante el acto de los Premios Maverik, donde fue vista en un ámbito público pese a cuestionamientos laborales internos
La presencia pública de María Emilia Montenegro en los Premios Maverik contrasta con denuncias internas por presuntas ausencias prolongadas.

El caso irrita puertas adentro porque no aparecería como un hecho aislado. Según las mismas fuentes, en 2024 María Emilia habría faltado entre tres y cuatro meses, situación que podría haber derivado en un sumario administrativo. Ese expediente, siempre de acuerdo con versiones internas, habría sido neutralizado por intervención de Verónica Cancela, quien la habría “salvado” de una sanción mayor. Por eso la discusión ya no pasa solamente por una ausencia actual, sino por una posible red de protección selectiva dentro del municipio.

En cualquier dirección normal, una llegada tarde puede costarle el presentismo a un empleado común. En cambio, en este caso, faltar semanas enteras parecería no generar la misma velocidad sancionatoria. La diferencia es brutal y explica la bronca interna. Para algunos municipales, cada minuto se controla con lupa; para otros, como María Emilia, con apenas tres años en la comuna y antecedentes recientes, el reloj parece funcionar con privilegios.

Las fuentes señalan que María Emilia estaría apadrinada por Leandro Marcerou, con la venia de Lorenzo Nieva Dinerstein, subdirector y director del área. También mencionan la presunta complicidad de Farid Aznar y Noemí Quintero, nombres conocidos y ligados a tensiones internas dentro de la estructura municipal. El problema no es la identidad de María Emilia, ni su vida privada, ni su reconocimiento público. El problema es mucho más simple: quien cobra un sueldo municipal debe trabajar o justificar formalmente su ausencia.

Concejales, funcionarios y la foto perfecta

El acto de los Premios Maverik dejó además una postal política cargada de nombres. En registros del evento pueden verse muchos concejales de Guaymallén, varios del oficialismo que responde a Marcelino Iglesias. También aparece Fabricio Lucero, cuñado de Marcos Calvente, hoy presidente del HCD; Ignacio Conte, secretario de Gobierno; Silvia Donati, actual concejal y exdirectora de Desarrollo Social; Verónica Cancela, concejal, exnuera de Marcelino Iglesias y enfrentada a Calvente; Florencia Triviño, concejal; y Pedro Bastías, entre otros dirigentes.

La presencia no sería cuestionable si esa misma energía apareciera frente a los dramas urgentes del departamento. El problema es el contraste. Para el premio hay agenda, sonrisas, aplausos y presencia institucional. Sin embargo para Corralitos, donde las cloacas revientan desde hace años, la política parece haber descubierto el problema recién cuando la Justicia empezó a moverse contra Humberto Mingorance, titular de AySAM.

Para las figuritas hay agenda, para Corralitos espera

Publicación de Juventud Guaymallén sobre una jornada de intercambio de figuritas en la Explanada Municipal
Mientras Corralitos reclamaba por cloacas colapsadas, Juventud Guaymallén promocionaba una jornada para completar el álbum del Mundial.

Mientras tanto, Juventud Guaymallén y la Municipalidad promocionan otra actividad en la Explanada Municipal. No es un festival, ni una política pública transformadora, sino una jornada de intercambio de figuritas del Mundial. La publicación invita a llevar figuritas repetidas, completar el álbum y pasar una mañana “llena de fútbol y buena onda”. En otro contexto sería apenas una actividad simpática. En este contexto, parece una postal cruel de desconexión.

La imagen resume demasiado bien el momento político. Para completar el álbum hay flyer, horario, explanada, emojis y convocatoria oficial. Para completar explicaciones sobre cloacas, privilegios laborales y empleados intocables, todavía faltan demasiadas figuritas.

Guaymallén parece cómodo administrando símbolos, eventos y publicaciones amables, pero bastante menos veloz cuando debe ordenar su propia casa.

La inclusión verdadera no puede servir para blindar privilegios, ni para convertir la igualdad en una coartada administrativa. La juventud tampoco puede convertirse en una vidriera liviana mientras barrios enteros reclaman soluciones básicas. Nadie pide cancelar premios ni prohibir actividades recreativas. Lo que se exige es algo más elemental: una gestión con prioridades, controles y la misma vara para todos.

El municipio debe explicar si María Emilia tenía licencia, certificado, autorización especial o tareas asignadas durante su ausencia. También debe aclarar qué ocurrió con el antecedente del 2024, quién intervino en aquel sumario y qué papel cumplieron las jefaturas señaladas. Si todo está en regla, la documentación debería hablar sola. Si no lo está, el silencio municipal será otra forma de complicidad.

Conclusión

Guaymallén tiene quorum para premios, figuritas, fotos y discursos amables. Ahora falta saber si también tiene voluntad para controlar privilegios, dar explicaciones y caminar Corralitos antes del próximo papelón.

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