Bomberos de Guaymallén: convocatoria a dedo y casi en horario del partido

Por Néstor Bethencourt (Actualizada)
Una intervención nefasta desde el minuto cero ahora suma dudas sobre padrón, participación real, reforma estatutaria y una posible sucesión armada. La convocatoria fue fijada un par de horas antes del partido de la Selección del sábado 11.
Actualización: Luego de publicada esta nota, Ecos Mendocinos recibió imágenes de la construcción del quincho mencionado por fuentes internas. En las fotos se observan excavaciones, estructuras de hierro, acopio de ladrillos y sectores de obra dentro del predio. Las imágenes refuerzan la necesidad de que la intervención informe quién autorizó la construcción, bajo qué control técnico y si existe informe profesional sobre la seguridad de la obra.
La intervención de los Bomberos Voluntarios de Guaymallén no volvió a quedar bajo sospecha: nunca salió de ahí. Desde el minuto cero acumuló decisiones inexplicables, conflictos internos, pedidos de alimentos, fondos bajo duda y un deterioro institucional que todavía nadie explicó seriamente.
Ahora aparece una nueva convocatoria, fijada un par de horas antes del partido de la Selección Argentina del sábado 11. Aunque el edicto habría sido publicado antes del 27 de junio, la discusión no termina ahí.
Una publicación formal no alcanza si existen dudas sobre el padrón, la participación real de los socios y el rol de quienes ya estarían moviéndose como futura conducción.
Según información recibida por Ecos Mendocinos, la intervención avanzaría con una convocatoria marcada por dudas sobre el padrón, la participación real de los asociados y una posible lista armada para quedarse con la conducción de la Asociación.
La pregunta es simple: si buscaban participación amplia, eligieron el peor horario posible. O el mejor, si la intención era llegar con todo acomodado y la menor cantidad de socios mirando.
Una intervención sin base
La intervención, encabezada por Mónica Elías, llegó con el supuesto objetivo de ordenar Bomberos. Sin embargo, el saldo conocido hasta ahora parece mostrar una institución más dividida, más opaca y más lejos de una normalización transparente.
Ecos Mendocinos ya reconstruyó distintos capítulos de esta crisis. Primero, publicó la cronología de la intervención de Bomberos de Guaymallén, con los primeros movimientos del conflicto.
Luego llegó la renuncia total de la comisión directiva, un dato que marcó la gravedad institucional del proceso.
Más tarde, este medio publicó cómo la intervención terminó atravesada por pedidos de alimentos, fondos bajo sospecha y una fuerte interna.
A esa lista se suma una situación insólita. Según información recibida por este medio, la propia intervención habría autorizado la construcción de un quincho dentro del predio. Tras la publicación de esta nota, Ecos Mendocinos recibió imágenes de la obra, donde se observan excavaciones, hierros, ladrillos y sectores de construcción en proceso.

Epígrafe: La obra del quincho suma nuevas preguntas sobre autorización, dirección técnica y control de seguridad.
Fuentes internas sostienen que la obra presentaría deficiencias graves en sus bases y que incluso debería ser demolida. Este medio no puede certificar técnicamente esa conclusión sólo con fotografías, pero las imágenes sí obligan a una explicación urgente: quién autorizó la obra, quién la dirigió, quién la controló y si existe informe profesional que garantice su seguridad.

Si el quincho debe demolerse antes de usarse, funciona como una metáfora bastante precisa del proceso: mucho anuncio, poca base y final anunciado.

Epígrafe: Las imágenes muestran materiales de construcción dentro del predio intervenido de Bomberos.
Lista, padrón y sucesión
Una fuente que pasó por el proceso interno aseguró a Ecos Mendocinos que la intervención “tiene armada una lista”. Según esa misma versión, por eso buscarían reformar el estatuto de la Asociación.
La misma fuente afirmó que el libro de socios estaría bajo manejo directo de la interventora. Esa acusación es grave, porque el padrón define quién participa, quién vota y quién queda afuera.
El nombre señalado es Bernardo Sancho, quien sería impulsado para presidir la Asociación. Su situación interna debería ser aclarada públicamente: si integra actualmente el cuerpo activo, si tiene la cuota al día, si cumple los requisitos estatutarios y por qué ya estaría tomando decisiones dentro del cuartel antes de cualquier elección.
En paralelo, surge otro dato que merece aclaración. En la web de JBS Soluciones Verticales, Sancho aparece presentado como bombero, técnico en trabajos verticales, suboficial de Bomberos Voluntarios de Guaymallén e integrante del grupo especial de rescate con cuerdas.
La misma página lo muestra como contacto de una empresa dedicada a consultoría, capacitación, líneas de vida y rescate industrial. El dato no prueba una irregularidad por sí mismo, pero sí exige transparencia sobre su rol actual, su habilitación estatutaria y eventuales intereses privados vinculados al ámbito en bomberos.
Si esto es así, la intervención no está normalizando Bomberos. Está preparando una sucesión.
La diferencia es enorme. Normalizar implica reglas claras, padrón transparente, socios informados, convocatoria amplia y participación real. Preparar una sucesión implica ordenar el tablero para que el resultado llegue servido antes de votar.
Por eso, el padrón no es un detalle administrativo. En una asociación civil, quien maneja el libro de socios maneja la llave del poder.
Socios y vecinos, atentos
La convocatoria no debería pasar inadvertida. Si Bomberos de Guaymallén es una institución comunitaria, los verdaderos socios y los vecinos tienen derecho a mirar de cerca este proceso.
No se trata de intervenir en una interna ajena. Se trata de evitar que una asociación nacida para servir a la comunidad termine cerrada entre pocos, con padrón dudoso, estatuto reformado y conducción acomodada desde la intervención.
Por eso, los socios reales deberían exigir información clara: padrón habilitado, estatuto vigente, convocatoria completa, cuotas al día y constancias de notificación.
Los vecinos también deberían estar atentos. Bomberos no es una oficina privada ni un sello disponible para maniobras internas. Es una institución de servicio público, sostenida por años de confianza comunitaria.
El dato del horario agrega una postal difícil de defender. Convocar una instancia sensible un par de horas antes del partido de la Selección por cuartos de final no parece una decisión inocente.
Nadie puede afirmar sólo por eso que la convocatoria esté armada. Pero tampoco se puede pedir que socios y vecinos crean cualquier cosa.
Si el objetivo era garantizar asistencia, debate y participación, el horario elegido resulta inexplicable. Si el objetivo era otro, la elección parece bastante más entendible.
Las respuestas que faltan
Aunque el edicto exista, la transparencia no se agota en una publicación. Si el padrón está discutido, si la participación real no está garantizada y si ya existe un nombre bendecido desde adentro, la convocatoria nace políticamente manchada.
Personas Jurídicas debería explicar si está controlando realmente este proceso. También debería informar si revisó el padrón, la convocatoria, las notificaciones, la reforma estatutaria y la situación de quienes pretenden conducir la Asociación.
La Municipalidad de Guaymallén tampoco puede mirar para otro lado. Una intervención que nació para ordenar terminó acumulando demasiadas preguntas. Y cuando una intervención acumula más sombras que respuestas, alguien debe hacerse cargo.
Las dudas son concretas: quién maneja el libro de socios, cuántos asociados están habilitados, quiénes fueron incorporados durante la intervención, qué estatuto quieren reformar, cuál es la situación actual de Bernardo Sancho dentro del cuartel y si sus actividades privadas vinculadas a capacitación, rescate y trabajos verticales fueron informadas ante la Asociación.
También debe explicarse quién autorizó el quincho, bajo qué criterio técnico, con qué controles y quién responderá si finalmente debe demolerse. Porque una mala obra en una institución intervenida no es un detalle: es otra señal de descontrol.
Bomberos de Guaymallén necesita respuestas, no herederos designados. Si todo está en regla, debería ser simple mostrarlo: padrón, convocatoria, estatuto, cuotas, actas, constancias de notificación e informes técnicos.
Por eso, los verdaderos socios y los vecinos de Guaymallén deberían mirar esta convocatoria con atención. No para hacerle el juego a ninguna interna, sino para impedir que una institución comunitaria termine capturada por una salida armada desde la intervención.
Hasta que aparezcan padrón, estatuto, actas, notificaciones e informes claros, la sospecha seguirá creciendo. La intervención llegó diciendo que venía a apagar un incendio institucional.
Pero entre lista armada, padrón dudoso, quincho sin base y convocatoria un par de horas antes del partido, parece decidida a quedarse con las llaves del cuartel.
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Qué interesante.
Para una reunión de fin de año había lupa, austeridad y control. Para una obra dentro del cuartel, con excavaciones y materiales a la vista, aparentemente nadie sabía nada.
Si esa es la defensa, complica más de lo que ayuda.
Porque hay dos opciones: o la intervención autorizó una obra cuestionada, o no controlaba lo que pasaba dentro del predio intervenido.
Ninguna de las dos deja bien parada a la intervención.
Y un detalle no menor: venir a corregir, acusar e insultar desde el anonimato no fortalece ningún argumento. Al contrario, lo vuelve bastante más pobre.
Las fotos no mienten.
Si tienen una versión seria, documentos y nombre propio, Ecos Mendocinos la recibe. Con anónimos valientes de teclado, apenas alcanza para abrir más preguntas.