Guaymallén huele a cloaca: promesas en llamas, despidos y el reino de Marcos Candente

Por Néstor Bethencourt
Mientras Marcos Calvente vende modernización, inversión y futuro, Guaymallén sigue atrapado entre cloacas desbordadas, sistemas incendiados, obras frenadas, despidos bajo sospecha y anuncios que no se cumplen. Cuanto más denunciamos, más promesas aparecen. Y cuanto más promete, menos resuelve. Giménez, Adi, y otras perlitas.
En los últimos seis meses, Marcos Calvente convirtió la gestión en una fábrica de anuncios. La web oficial repite inversión, desarrollo, simplificación, obra pública, energía limpia y modernización. Sin embargo, cuando se baja de la propaganda a la calle, del discurso al expediente y del marketing a la vida real, el cuadro cambia de golpe. Guaymallén huele a cloaca, tropieza con problemas básicos y exhibe una administración que comunica como si entregara resultados, aunque todavía no logra resolver ni lo grave ni lo elemental.
El 10 de marzo de 2026, en la apertura de sesiones ordinarias, la Municipalidad lanzó otra batería de promesas. Hubo modernización, ventanilla única, más sistemas de cobro, geolocalización, portal de autogestión, Gen Nómade con información financiera en tiempo real, parque solar, ex Procrear con más de 800 viviendas, continuidad de Aforo Cero y refuerzo de Guaymallén Invierte con Vos. Anunciar no es el problema. El problema empieza cuando casi todo se vende como si ya estuviera resuelto.
La fábrica del anuncio permanente
La lógica ya quedó demasiado expuesta. Cada vez aparecen más anuncios efímeros. Se presentan como hitos históricos, duran lo que tarda en estallar el problema siguiente y terminan desmentidos por la propia realidad municipal. A esta altura, el mecanismo ya no parece un error aislado. Empieza a parecer un método de gobierno.
Ese rasgo recorre toda la gestión. Primero se lanza una promesa rimbombante. Después emerge un problema grave. Acto seguido, aparece una nueva maravilla para tapar el desastre anterior. Así se fabrican castillos en el aire y así se posterga siempre lo básico.
La modernización que terminó en lápiz y papel
El mejor ejemplo de esa lógica es la supuesta gran modernización. Calvente exhibió a Gen Nómade como emblema de una gestión moderna, con control interno y datos en tiempo real. Apenas semanas después, tras el incendio en el edificio municipal, la comuna decretó la emergencia administrativa, tecnológica y operativa con problemas que ya venían de antes del incendio, admitió daños en la infraestructura informática y en los sistemas de datos, y tuvo que volver transitoriamente al expediente en papel. La gran modernización terminó, al menos por ahora, en lápiz, papel y operatoria de emergencia.
Ahí aparece el apodo que ya circula por lo bajo: Marcos Candente. No se trata sólo de una chicana de pasillo. También toca un punto real y cruel. Se le incendió el corazón tecnológico de la gestión que él mismo había vendido como símbolo de modernización.
Un sistema caro que ya venía haciendo agua
Lo más duro para Calvente es que el fuego no cayó sobre un sistema exitoso. Cayó sobre una estructura que ya venía cuestionada. Ecos Mendocinos publicó el 26 de marzo que un informe oficial de Diego Lazzaro hablaba del colapso técnico de Gen Nómade, lo vinculaba a una contratación cercana a $1.800 millones y advertía sobre riesgo de apagón de datos y falta de control de la recaudación. No se incendió una modernización probada. Se incendió una promesa carísima que ya venía haciendo agua.
Hay al menos casi 20 expedientes sobre el tema, analizados, de un valor incalculable al que Ecos Mendocinos tuvo acceso y tiene entre sus archivos.
Por eso el apodo pega tanto. Marcos Candente no es sólo una ironía filosa. Es una síntesis política. Sobrecalentó el relato, sobrevendió los sistemas y terminó chamuscado por la realidad.
El fuego sigue sin una explicación seria
Hay algo todavía más grave. Fuera de cualquier comunicado menor, Calvente jamás dio la explicación pública que correspondía sobre el origen del fuego. Se habló de una hipótesis preliminar, de posibles pericias y de un posible cortocircuito. Hasta ahora, en cambio, no apareció una explicación política seria ni una garantía visible de investigación real. Si hay seguro, porqué no funcionaron los elementos de seguridad previstos y obligatorio para evitar que esto sucediera, y si habrá responsables internos en serio, no como siempre acusando algún perejil.
Un hecho de esa gravedad merece mucho más que una referencia técnica breve. Un episodio así exige una verdadera investigación judicial y pública. Al menos por ahora, eso no aparece con la fuerza institucional que el caso demanda.
Guaymallén Invierte con Vos y el expediente que embarró todo
Otro eje central del relato oficial fue Guaymallén Invierte con Vos. La Municipalidad lo presentó como una herramienta para atraer inversiones y acompañar a comerciantes y emprendedores. El discurso sonaba impecable. Menos trabas, más desarrollo y una comuna aliada del privado.
La escena cambió cuando apareció el caso del concejal electo Luis Antonio Giménez (LLA). Según la documentación publicada por Ecos Mendocinos, el área conducida por Lorenzo Nieva Dinerstein avanzó con un trámite millonario por un bien que habría sido declarado como asegurado. La cifra fue de $27.052.575. Ahí la discusión deja de ser administrativa. Pasa a ser ética, política e institucional.
Además, la propia comunicación oficial del programa ya exhibe desprolijidades con los montos y topes informados. Cuando un esquema se contradice en su propia vidriera, la transparencia arranca rengueando. Y cuando en ese mismo universo aparece un expediente que huele a privilegio, el discurso virtuoso empieza a pudrirse.
Guaymallén huele a cloaca y el cinturón verde paga el costo
Si hay algo que destruye cualquier maquillaje, es lo que pasa con las cloacas en Guaymallén. El propio municipio tuvo que reconocer la gravedad del problema en Los Corralitos, en la zona de Severo del Castillo y 2 de Mayo, y anunciar una mesa interinstitucional y acciones urgentes. El drama es que esa admisión llegó tarde. No era una sorpresa. Era una deuda vieja.
El problema tampoco golpea sólo a los vecinos. Afecta directamente al cinturón verde de Guaymallén, donde el agua, el riego y la tierra no son paisaje. Son producción y trabajo. Mientras Calvente vende competitividad, energía limpia y futuro, Guaymallén huele a cloaca y una zona estratégica del departamento sigue pagando el costo del abandono.
Hablar de futuro mientras no se resuelve lo más básico produce un efecto obsceno. El vecino no vive en la maqueta institucional. Vive en el barro, en el olor y en la promesa repetida de una solución que nunca termina de llegar.
Obras prometidas, demoradas y paralizadas
En materia de obra pública, el relato tampoco cierra. Calvente no resolvió todavía los graves inconvenientes vinculados a Casa Pileta, la finalización del Carril Godoy Cruz ni distintas obras que, aun estando en ejecución, hoy aparecen paralizadas o empantanadas.
Ese punto no es menor. Anunciar obras como símbolo de transformación es fácil. Sostenerlas, terminarlas y dar respuestas cuando empiezan los problemas es otra cosa. Cada obra frenada vuelve a demostrar que la propaganda va por un carril y la realidad por otro.
Despidos, contratos eternos y sospechas de persecución
A ese paisaje se suma otro ruido cada vez más fuerte dentro de la Municipalidad. En los pasillos crecen las versiones de que en los próximos días seguirán los despidos o el final de contratos temporales, muchos de ellos sostenidos desde hace casi diez años en esa misma precariedad. El dato, si se confirma en esa dimensión, ya resulta absurdo por sí mismo. No hay orden laboral serio donde lo temporario se convierte en una forma estable de control durante una década.
Lo más grave no sería solamente el ajuste. Según fuentes del ámbito municipal, parte de esas bajas tendría relación con trabajadores que en algún momento respondieron políticamente a Marcelino Iglesias. Si esa lectura se confirma, ya no estaríamos frente a una simple reorganización administrativa. Estaríamos frente a una persecución política absolutamente repudiable, montada sobre empleados sin estabilidad real.
Un Intendente sin tropa propia
La paradoja vuelve a ser brutal. La web oficial habló de “fuerte respaldo institucional” en la apertura de sesiones 2026. El clima interno, sin embargo, parece otro. Marcos Candente no consigue apoyo genuino entre los empleados municipales. En la lectura política local, hasta algunos detalles de aquella jornada fueron tomados como señales de una gestión que puede armar una foto, pero no construir verdadera mística interna. Ni siquiera estuvo su cuñado, el concejal electo Fabricio Lucero.
En ese mismo clima se filtró otra señal de época. En el subsuelo político de Guaymallén crece la idea de que Calvente busca seguir atado a contactos con Luis Petri a través de Mariana Echevarrieta, empleada de Intendencia que mantiene cercanía política con Ignacio Conte, hoy atravesado por una situación personal tras su separación de pareja. Ese movimiento no aparece en ningún comunicado oficial. Surge del runrún interno, del nerviosismo y de la necesidad de supervivencia de una gestión que empieza a oler el desgaste.
Pedro Martín Adi y el destrato interno
Otro nombre que aparece entre los caídos en desgracia es el de Pedro Martín Adi. Quedó pegado a una de las postales más penosas del descontrol municipal: la Playa de Secuestros, un lugar donde, según fuentes municipales y la cobertura de Ecos, jamás pudo resolver los robos de motos, que continúan hasta hoy. A eso se suma otro episodio gravísimo: la pared que se vino abajo el 30 de enero sobre la casa de una vecina.
Según fuentes consideradas confiables, Adi buscó refugio en distintos sectores del municipio y encontró rechazo casi generalizado. La versión que más circula lo ubica finalmente en una oficina mínima dentro de Licencias de Conducir, pegada a los baños y con un escritorio retirado a otros trabajadores. La escena no sería una simple mudanza. Sería una humillación administrativa y una postal brutal del desprecio que genera dentro de la propia estructura municipal. Otras fuentes dejaron entrever que podrían sumarse más denuncias contra él.
El reino de Floriciento y el olor real de Guaymallén
Con sólo mirar la comunicación oficial, el mecanismo queda expuesto. En la pantalla, Guaymallén parece vivir en un universo prolijo, luminoso y siempre ascendente. Hay inversión, modernidad, oportunidades, parque solar, ex Procrear, simplificación y futuro. Pero en la calle aparece el otro municipio: el de las cloacas, los sistemas caídos, la bronca interna, los temporarios eternos, los despidos sospechados y los funcionarios que mendigan refugio político.
Por eso la comparación ya no parece exagerada. La web oficial vende el reino de Floricienta, mientras la calle devuelve olor a barro, cloaca, miedo interno y chamuyo institucional. Ahí está el núcleo del problema político. La ansiedad por ser o figurar empuja a Calvente a cometer errores grandes. Entonces anuncia algo rimbombante, le explota otro frente y siente la necesidad urgente de lanzar otra maravilla. Así fabrica castillos en el aire, esquiva responder por lo grave. Así posterga lo básico mientras intenta sobrevivir con escenografía.
Los datos duros cierran solos. Una contratación de sistemas cercana a $1.800 millones. Una emergencia administrativa, tecnológica y operativa tras el incendio. Un expediente de $27.052.575 que embarró el discurso oficial. Cloacas sin resolver en una zona clave del cinturón verde. Contratos temporarios estirados durante casi diez años. Obras prometidas sin resolver, como Casa Pileta, Carril Godoy Cruz y otras paralizadas. Y una gestión que no consigue respaldo genuino entre sus propios empleados. En el Guaymallén real, Marcos Candente sigue anunciando futuro mientras el presente le arde en las manos.
Lo que viene: La memoria de Ecos Mendocinos
Mientras el municipio intenta recuperar discos rígidos, nosotros seguimos consultando el único archivo que no se quemó: el nuestro. En los próximos días, retomaremos el cruce de datos sobre las adjudicaciones y los contratos que hoy, convenientemente, parecen haber quedado bajo las cenizas.
Cómo sostener este espacio de libertad
Mantener un diario que investiga expedientes y anticipa crisis institucionales tiene un costo operativo que hoy asumimos a pulmón. Si valorás que exista un medio que no se calla, hay dos formas de ayudarnos a seguir:
Si querés apoyar nuestra independencia y ayudarnos a costear la infraestructura técnica, podés colaborar a través de nuestra comunidad de Cafecito. Tu aporte es nuestra garantía de libertad.
☕ Sostené la Resistencia InformativaSi su sector valora el rigor de Ecos Mendocinos, los invitamos a sumarse como sponsors institucionales. Contamos con espacios de pauta publicitaria para quienes entienden que el periodismo profesional es un activo vital.
📩 Contacto comercial“La verdad no tiene precio, pero el periodismo tiene un costo operativo.”
Calvente la.pero intendencia,cero honestidad y transparencia, dos incendios misteriosos ..
Cárcel .fin
Delincuentes, corruptos, no les cabe otro calificativo, seres que solo saben de quedarse con lo ageno en este caso con la Plata de los vecinos y del Estado,
Funcionarios NUEVOS, VIEJOS, DE AQUÍ DE ALLÁ, SON TODOS IGUALES C O R R U P T O S
DEBEN. RENDIR CUENTAS ANTE LA JUSTICIA, DEBEN INVESTIGAR LES EL PATRIMONIO A CADA. UNO DE. LOS FUNCIONARIOS Y JEFES DE LA MUNICIOALIDAD DE GUAYMALLEN DE DEVOLVER A GUAYMALLEN TODO LO QUE. SE LLEVARON HACERLO PÚBLICO Y METERLOS PRESOS DESDE EL EX INTENDENTE MARCELINO IGLESIAS HASTA MARCOS CALVENTE EL GUAYMALLINO EXIJE JUSTICIA “LA.DE LOS HUMANOS, LA JUSTICIA DIVINA. YA. SE. ENCARGARÁ DE CADA UNO DE ELLOS/AS ” DIOS Y LA JUSTICIA SE LO DEMANDEN”
A TODO ESTO QUE SE CUMPLA QUE DIOS Y LA PATRIA LO DEMANDE.