Guaymallén: Calvente prometió transparencia, pero los expedientes nuevos desaparecen al archivarse

Por Néstor Bethencourt
El municipio asegura haber recuperado el expediente electrónico, pero las actuaciones iniciadas después del incendio quedan fuera del alcance habitual cuando son archivadas. El caso del boxeo millonario expone un agujero negro administrativo que nunca había existido.
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Marcos Calvente convirtió la modernización y la transparencia en dos pilares permanentes de su discurso político. Sin embargo, la realidad administrativa de Guaymallén muestra hoy un escenario exactamente contrario: expedientes recientes que pueden tramitarse mientras permanecen activos, pero desaparecen de la consulta habitual cuando son archivados.
No hablamos de actuaciones destruidas durante el incendio del data center. Tampoco hablamos de documentos antiguos sometidos al proceso de reconstrucción aprobado posteriormente por el Concejo Deliberante. Hablamos de expedientes nuevos, iniciados después del incendio, tramitados con el sistema electrónico restablecido y luego inaccesibles para la mayoría de los funcionarios municipales.
Ese hecho nunca había sucedido en Guaymallén y convierte la supuesta recuperación tecnológica en una ficción peligrosa. Un municipio puede volver a producir expedientes, pero no puede hablar de transparencia si después resulta imposible seguirlos hasta el final.
Los expedientes archivados en Guaymallén entran en un agujero negro
La trazabilidad administrativa permite conocer quién inició una actuación, qué áreas intervinieron, qué dictámenes fueron emitidos y cómo terminó cada decisión. Cuando esa cadena desaparece después del archivo, también desaparece buena parte de la capacidad de control.
Según pudo verificar Ecos Mendocinos, esta situación afecta a varios expedientes iniciados con posterioridad al incendio. Las actuaciones pueden consultarse durante su recorrido administrativo, pero quedan fuera del alcance habitual cuando cambian su estado y son archivadas.
El ejemplo más brutal aparece en la contratación del festival boxístico “Cuna de Campeones – Capítulo 7”, realizado pocos días atrás en el Polideportivo Poliguay. El expediente EXP-11633-2026 autorizó la contratación directa de PANMAR S.A.S. por $61,5 millones, incluyendo producción integral, televisación, logística, seguros, viandas y zona VIP.

La captura aportada a Ecos Mendocinos muestra el problema sin interpretaciones posibles. Al intentar consultar el EXP-11633-2026, el sistema responde que no se encuentra entre las bandejas porque está archivado. Debajo, donde deberían aparecer los documentos, firmas, descripciones y movimientos administrativos, solamente figura la expresión “No hay datos”.
El expediente no fue destruido por el incendio ni pertenece a la documentación antigua pendiente de reconstrucción. Fue iniciado durante 2026, después del siniestro, tramitado mediante el sistema restablecido y archivado el mismo día en que Ecos Mendocinos publicó la contratación del festival boxístico. Desde ese momento, quedó fuera de la consulta disponible para la mayoría de los funcionarios.
El caso del boxeo expone la falta de trazabilidad
Ecos Mendocinos publicó la investigación Guaymallén: $61,5 millones, boxeo televisado y VIP en plena bronca salarial municipal, donde además quedó expuesta una diferencia de un millón de pesos entre el presupuesto del proveedor y la imputación municipal. Ese mismo día, el expediente fue archivado y desde entonces dejó de estar disponible mediante las consultas habituales dentro del Ejecutivo, incluso para el personal jerárquico.
La coincidencia temporal resulta demasiado seria para tratarla como una anécdota administrativa. Mientras la contratación permaneció lejos de la mirada pública, el expediente estuvo disponible; cuando la investigación periodística expuso sus contradicciones, la actuación ingresó en una zona inaccesible.
El incendio ya no puede servir como explicación
Guaymallén aprobó recientemente la reanudación del sistema Kiltex y un manual específico para reconstruir expedientes administrativos afectados por el incendio. Ecos Mendocinos explicó ese proceso en Guaymallén vuelve a los expedientes electrónicos, pero ahora admite que deberá reconstruir documentos.
Aquella medida podía justificar limitaciones sobre expedientes anteriores al siniestro, especialmente cuando existieran daños, respaldos incompletos o documentación pendiente de reconstrucción. Pero no puede explicar la desaparición de actuaciones nacidas después del incendio y tramitadas bajo la estructura supuestamente recuperada.
El problema actual no pertenece a la emergencia. Pertenece al funcionamiento ordinario del sistema restablecido.
La gestión puede mencionar servidores recuperados, convenios tecnológicos y normalización progresiva. Sin embargo, ninguna presentación oficial resuelve una pregunta elemental: ¿por qué un expediente nuevo deja de ser visible cuando es archivado?
La modernización que terminó ocultando
La crisis tampoco empezó con el fuego. Mucho antes del incendio, Ecos Mendocinos advirtió que Guaymallén acumulaba contrataciones tecnológicas costosas, superpuestas y rodeadas de dudas.
En Modernización o viveza por duplicado en Guaymallén. Raddi no la vio, este medio reveló la convivencia de dos grandes sistemas con funciones parcialmente coincidentes. Luego, la saga del Gen Nómade documentó fallas en Rentas, problemas contables y riesgos sobre información municipal.
La investigación La mentira de Calvente en Guaymallén mostró incluso un informe interno que advertía sobre un posible “apagón informativo”. Más tarde, después del incendio, Sistema Nómade: lo que el incendio no se llevó volvió a preguntar qué ocurrió con una contratación cercana a los $1.800 millones, más redeterminaciones, que nunca tuvo una explicación pública completa.
Hoy aparece un problema todavía más elemental. El municipio no solamente dejó sin responder qué pasó con sus sistemas millonarios. Ahora tampoco garantiza que las actuaciones recientes puedan seguirse después de archivadas.
El mismo método del silencio
La falta de trazabilidad documental no aparece aislada del comportamiento político general de la gestión. Cuando un tema incomoda, la respuesta suele repetirse: silencio, demora, minimización y ninguna explicación completa.
Los vecinos de Los Corralitos conocen perfectamente ese mecanismo. Durante años soportaron contaminación cloacal, promesas incumplidas y respuestas tardías. Ecos Mendocinos lo expuso en Hasta Formosa pide informes por cloacas: en Guaymallén, Los Corralitos espera entre olores y silencio y documentó posteriormente que el conflicto ya había llegado a instancias judiciales.
En Corralitos se intenta tapar el olor con anuncios. En la administración municipal, los expedientes incómodos quedan tapados detrás de un archivo que nadie puede consultar.
El método cambia de formato, pero conserva la misma esencia: lo que incomoda desaparece del debate público.
Sin trazabilidad no existe transparencia
La transparencia no consiste en publicar comunicados, inaugurar plataformas o repetir palabras modernas durante una conferencia. Tampoco consiste en permitir que un expediente sea visible solamente mientras recorre las oficinas municipales.
La transparencia exige que cada actuación pueda seguirse desde su inicio hasta su resolución definitiva. También exige conocer quién decidió, quién controló, cuánto se pagó y qué recibió finalmente el municipio.
Cuando un expediente archivado queda oculto para la mayoría de los propios funcionarios, la capacidad de auditoría queda seriamente limitada. Si eso sucede con contrataciones recientes, el problema ya no es tecnológico ni circunstancial.
Es institucional y político.
Calvente puede seguir hablando de modernización, pero la realidad ofrece una definición mucho más concreta. Guaymallén produce expedientes que después no puede controlar, consultar ni explicar completamente.
El expediente electrónico volvió. La trazabilidad, aparentemente, no.
Y un municipio sin trazabilidad no es transparente. Es un municipio administrado detrás de una pantalla negra.
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