Calvente anunció como novedad un sistema que Guaymallén ya pagaba desde 2025

18 marzo, 2026Política, Portada
Marcos Calvente durante la apertura de sesiones ordinarias en Guaymallén, donde presentó al Gen Nómade como novedad de gestión

SAGA GEN NÓMADE | NOTA 1 DE 3 Por Néstor Bethencourt

El intendente presentó al Gen Nómade como una incorporación de gestión. Pero los expedientes muestran otra cronología: adjudicación millonaria, pagos previos, promesa incumplida y funcionarios propios dejando reparos por escrito.

Marcos Calvente quiso mostrar gestión moderna en Guaymallén. Sin embargo, terminó abriendo una puerta bastante más incómoda. Hace pocos días presentó como novedad la incorporación del sistema informático Gen Nómade para mejorar la información financiera y fortalecer los controles internos del municipio. La frase sonó prolija. El problema empezó cuando aparecieron los expedientes, mucho antes de la presentación.

Porque, lejos de una novedad fresca, el sistema informático Gen Nómade ya venía con una historia pesada detrás. La Municipalidad de Guaymallén había adjudicado la contratación en junio de 2025, había iniciado visitas técnicas en julio, había emitido pagos durante 2025 y ya acumulaba advertencias serias dentro del propio Ejecutivo. O sea: cuando Calvente lo mostró como parte del presente, el sistema ya traía pasado. Y no precisamente un pasado tranquilo.

La contratación fue enorme. La adjudicación a Nómade Soft S.R.L. quedó cerrada por $1.798.578.000, con otros $270.000.000 autorizados para redeterminaciones. Además, se sumó un contrato específico para infraestructura cloud. No se trató de un parche ni de una compra menor. Se trató de una apuesta central de la gestión municipal.

Ecos Mendocinos ya había puesto la lupa sobre esta historia antes de la adjudicación. El 9 de mayo de 2025, cuando el expediente del sistema integrado todavía no tenía adjudicatario, este medio advirtió que la nueva “modernización” municipal se montaba sobre otra contratación tecnológica previa, con superposición funcional y los mismos responsables políticos y administrativos. Lo que entonces aparecía como sospecha de redundancia y gasto duplicado, meses después empezó a acumular expedientes, pagos, fallas y advertencias internas.

Los expedientes no sólo contradicen el tono del anuncio. También fijan una cronología precisa de adjudicación, visitas técnicas y fracaso en la puesta en marcha.

Imagen de expediente interno que forma parte de la documentación analizada por Ecos Mendocinos.
Expediente interno de Hacienda: la contratación fue adjudicada el 25 de junio de 2025, las visitas comenzaron el 14 de julio y el propio municipio ubica el 2 de enero de 2026 como fecha de la imposibilidad de implementación del Gen Rentas.

Y eso vuelve más delicado lo que pasó después. Porque cuando una administración invierte semejante cifra en un sistema que promete modernización total, el resultado no puede medirse sólo por la publicidad del anuncio. También debe medirse por los plazos, los pagos, la puesta en marcha y lo que sus propios funcionarios empezaron a escribir en los expedientes.

No era novedad: era una contratación en marcha desde hacía meses

La propia secretaria de Hacienda, Alicia Zárate, dejó asentado que desde el 14 de julio de 2025 la empresa ya visitaba la Dirección de Rentas, pedía información y realizaba consultas sobre el sistema en uso. Es decir, la implementación no empezó con el discurso de marzo. Venía trabajándose hacía meses dentro del municipio.

Tampoco se trató de una promesa todavía no ejecutada. Hubo pagos concretos. En el expediente principal figura una orden de pago del 12 de agosto de 2025 por el servicio correspondiente a julio de 2025, y luego aparece la constancia de transferencia efectiva. Traducido: Guaymallén ya pagaba por el sistema muchos meses antes de que Calvente lo presentara como incorporación de gestión.

Ahí aparece la primera gran contradicción política. Una cosa es anunciar una herramienta recién lanzada. Otra, muy distinta, es presentar como novedad algo que ya fue adjudicado, cobrado y trabajado durante casi tres trimestres. Y más todavía si, para adentro, la misma estructura municipal ya venía dejando señales de alerta.

Porque el expediente no muestra una implementación lineal, silenciosa y exitosa. Muestra una cronología mucho más desordenada. Muestra plata, tiempos, compromisos y, después, una cadena de advertencias internas que empiezan a ponerle ruido al relato oficial.

El 2 de enero era la fecha prometida y tampoco se cumplió

La fecha más incómoda de toda la historia es el 2 de enero de 2026. En una comunicación oficial, el municipio le recordó a la empresa que, tal como estaba acordado, el sistema debía estar operativo al 100% de su capacidad para ese día. No era una expectativa difusa. Era un compromiso concreto.

La respuesta de la propia empresa fue todavía más clara. Su socio gerente reconoció que, aunque habían asumido ese compromiso inicial, no pudieron cumplirlo. La frase tiene peso porque destruye cualquier intento de presentar el problema como un simple malentendido o como una exageración posterior. El arranque prometido no ocurrió.

La propia Zárate, además, dejó una observación que pesa políticamente. Sostuvo que desde julio de 2025 hubo tiempo suficiente para realizar pruebas y evitar la imposibilidad de implementación del geN Rentas al comenzar 2026. Esa constancia no viene de la oposición. No viene de un vecino. Viene de la secretaria de Hacienda de la gestión de Calvente.

Entonces la historia cambia de tono. Ya no se trata sólo de un intendente anunciando modernización. Se trata de un intendente anunciando como avance algo que, puertas adentro, ya venía arrastrando un compromiso incumplido, tiempos cuestionados y un arranque que no salió como estaba previsto.

Lo más incómodo para Calvente no está afuera: está adentro

Acá aparece el punto más delicado de esta primera entrega. El sistema no está cuestionado sólo desde afuera. Está cuestionado por funcionarios del propio municipio. Y eso abre una lectura política mucho más compleja.

La Dirección de Rentas dejó asentado que los resultados del trabajo con el sistema no fueron los esperados. La Tesorería General informó que el sistema incumple el artículo 106 de la Ley de Administración Financiera. La Contaduría Central observó que no permite establecer un corte contable mensual. La Subdirección de Patrimonio advirtió que el inventario municipal no estaba disponible en el nuevo sistema como debía estarlo.

No son todas observaciones iguales. Pero empujan en una misma dirección: mientras el discurso oficial hablaba de modernización, distintas áreas del Ejecutivo empezaban a escribir reparos, advertencias y límites operativos. Más que una implementación pacífica, los papeles muestran una administración empezando a cubrirse por escrito.

Y hay un detalle todavía más incómodo. En un expediente de contatación similar vinculado al Tribunal de Cuentas, el propio municipio respondió que en áreas de alta especificidad técnica “no abundan funcionarios con la idoneidad necesaria” para integrar una comisión de recepción completamente ajena al proceso de selección. La frase es fuerte porque funciona casi como una confesión institucional: no sobran cuadros técnicos y, por eso, se justificó la concentración de funciones.

Eso no prueba por sí solo una irregularidad definitiva. Pero sí vuelve más áspero el panorama. Porque mientras Calvente anunciaba innovación, sus propios expedientes mostraban falta de cuadros alternativos, advertencias técnicas y una administración tratando de explicar por qué ciertas decisiones sensibles quedaron concentradas.

Una gestión que habla de futuro, con expedientes que no cierran el pasado

La gran fuerza de esta historia está en ese contraste. El discurso oficial habla de futuro, control interno y gestión moderna. Los expedientes, en cambio, cuentan una historia anterior: contratación millonaria, pagos desde 2025, un plazo clave incumplido y una cadena de observaciones firmadas por áreas relevantes del propio municipio.

Eso no significa que el Sistema informático Gen Nómade no exista o que todo lo hecho sea ficticio. Significa algo más político y más incómodo: la versión pública de la modernización no coincide del todo con la historia escrita por la propia administración.

Y cuando eso pasa, la novedad deja de ser el software. La novedad pasa a ser otra: la fractura entre el relato oficial y lo que sus propios funcionarios dejaron asentado.

Porque Calvente anunció modernización. Pero sus expedientes empezaron a contar otra cosa.

La pregunta ya no es sólo si el sistema informático Gen Nómade era una buena idea. La pregunta es qué estaba presentando Calvente como novedad, cuando la contratación ya acumulaba pagos, promesas incumplidas y reparos internos. Y esa respuesta, por ahora, no la está dando el discurso. La están dando los papeles.

Antecedentes de esta saga

Antes del Gen Nómade, Ecos Mendocinos ya había puesto la lupa sobre la “modernización” en Guaymallén y el rol de Pablo Raddi en ese proceso.

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Lo que sigue

En la próxima entrega, el foco ya no estará en Calvente ni en el relato político. Estará en Rentas, donde la puesta en marcha del sistema dejó módulos sin migrar, planes de pago inutilizables, saldos erróneos y una dependencia demasiado alta del sistema anterior.

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