Con plata del vecino: Guaymallén pone todo para un evento privado, mientras lo urgente sigue esperando

18 marzo, 2026Opinión, Portada
Marcos Calvente con los brazos en alto sosteniendo dos lomos gigantes frente a una pantalla de Guaymallén, en una imagen satírica sobre recursos públicos en eventos.

Vuelve la Batalla de Lomos el viernes 20 de marzo y Guaymallén despliega áreas, recursos y hasta viandas, en una zona donde a 1,3 km persiste el foco cloacal eterno. Por Redacción

El viernes 20 de marzo se arma la “Batalla de Lomos” en Los Corralitos. Se había suspendido por mal tiempo y ahora se realizará en plena vía pública, con dos bares conocidos enfrentándose por sus lomos. Uno es de Guaymallén y el otro llega desde Godoy Cruz.

Eso, en sí, no sería noticia. La noticia es otra: Guaymallén pone todo a disposición. El municipio no se limita a autorizar y controlar. Se comporta como productor de un evento privado, con recursos de distintas áreas, logística, asistencia técnica y hasta comida.

La recaudación, mientras tanto, es privada. Se vende consumo, se cobra menú, se mueve caja comercial. La pregunta es inevitable: ¿por qué el Estado se ofrece como “todo incluido” para un evento que no recauda para el Estado?

Este cuadro se vuelve más áspero por el contexto comercial. Según declaraciones públicas de los dueños, Café Kanela cerraría su local de Los Corralitos desde esa fecha. Ellos tienen otros locales en otras locaciones. Entonces el despliegue municipal queda todavía más difícil de defender: se ponen recursos públicos en un lugar que se retira del distrito.

No es una nota contra Kanela. Se puede reconocer creatividad y buena referencia sin problema. El foco es el comportamiento municipal, porque el municipio debería tener un límite claro: permiso sí o no, controles, condiciones, y responsabilidad privada. No “producción estatal a demanda”.

Y hay un contraste que no se puede esquivar y muy poco oportuno. A 1,3 km, según Google Maps, está el foco del problema cloacal en Avenida 2 de Mayo y Severo del Castillo. En el territorio, la sensación vecinal es simple: para el show hay gran despliegue municipal. Para la cloaca, hay espera.

Hechos: qué hace el municipio para un evento privado

Primero, el municipio promociona el evento desde su comunicación oficial. No es solo “dejar hacer”. Es difusión, legitimación y convite público. Eso importa porque cuando el Estado promociona y acompaña, ya no es un trámite neutro.

Segundo, el municipio despliega recursos de varias áreas. No se trata de un permiso firmado y listo. Hay operatividad, elementos y personas. Hay una lógica de productor, no de controlador.

Tercero, aparece lo más insólito: también viandas municipales. Ecos Mendocinos accedió a documentación administrativa que registra dos NEE distintas con un mismo pedido de cena. En ambos documentos se solicita el Ítem N° 3, con 30 viandas comunes y 4 vegetarianas, total 34 cenas, con entrega en el lugar del evento y horario definido, para un evento en un local de comidas…..

Este detalle no es menor. Si hay personal municipal afectado al evento, el operativo se entiende. Lo que no se entiende es sumar comida municipal sin explicación pública clara. Y además queda la duda administrativa más básica: ¿por qué hay dos NEE separadas para el mismo requerimiento, con el mismo total? Puede ser corrección, duplicación, respaldo interno o desorden. En cualquiera de los escenarios, el dato es relevante.

Cuarto, el municipio vuelve a correr el eje. A 1,3 km del foco cloacal, donde los vecinos conviven con un problema sanitario, el despliegue municipal completo aparece concentrado en un evento. La comparación se impone sola, sin necesidad de exagerar.

Pruebas: lo que muestran los expedientes y la documentación

En expedientes municipales ya se detalla un esquema de intervención por áreas que excede lo razonable para un permiso. Allí aparecen pedidos de mobiliario, personal, viandas, logística, energía, corte de calle, seguridad interna, y asistencia técnica vinculada al armado en vía pública.

A eso se suman pedidos específicos. En un expediente se solicitan insumos y servicios típicos de producción, como baños, sonido, luces, escenario, locución y artística. En otro expediente se pide guardia eléctrica para el evento. También habrá DJ’s y Grupo Musical.

Finalmente, las dos NEE de viandas agregan una capa difícil de justificar. Dos documentos distintos, mismo pedido, misma cena, mismo total de 34. Si el municipio sostiene que solo “acompaña”, entonces debe explicar por qué hay cenas para el operativo y cómo se imputan.

Conclusión: el problema no es el lomo, es el Estado sin frenos

La Batalla de Lomos puede ser entretenida. La gente puede querer ir, comer y pasarla bien. Eso no está en discusión.

Lo que está en discusión es otra cosa: un municipio que pone todo a disposición para un evento privado, con costos invisibles, recursos operativos, viandas, promoción oficial y un despliegue que contrasta con urgencias cercanas. Y encima, con un local que anuncia cierre desde esa fecha.

Guaymallén debería volver a lo básico: permiso, controles y condiciones. Si quiere aportar recursos, que lo haga con reglas, criterio público, costo estimado y explicación. Si no puede explicarlo, entonces no debería hacerlo.

A 1,3 km hay cloacas esperando. Acá hay un show con “todo incluido”. Esa distancia no es geográfica: es política.

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