Guaymallén: hicieron un simulacro de sismo, pero no pudieron abrir la puerta principal

Esta mañana, el simulacro de sismo en Guaymallén dejó una falla demasiado concreta: la puerta principal no pudo abrirse durante el ejercicio.
Por Néstor Bethencourt
No se asusten: esta vez, el despliegue frente a la Municipalidad de Guaymallén correspondió a un simulacro de sismo. Las imágenes muestran bomberos, vehículos de Defensa Civil y personal con cascos y chalecos frente al edificio comunal. Por una vez, la presencia de un camión de bomberos acompañaba una emergencia de mentira.

Sin embargo, el ensayo dejó un detalle que merece bastante más atención que cualquier fotografía del operativo: no pudieron abrir la puerta principal de dos hojas en madera. La tierra podía sacudirse de manera imaginaria, pero abrir una puerta requería una solución bastante real. En una evacuación, ese inconveniente puede dejar de ser una anécdota en cuestión de segundos.
Un simulacro sirve para detectar fallas antes de que una emergencia real convierta cada segundo perdido en un riesgo. La prevención sísmica incluye preparar un plan y practicarlo frecuentemente, según las recomendaciones nacionales para emergencias. Por eso, ahora corresponde explicar qué pasó con ese acceso, cómo se resolvió y qué medidas evitarán otra dificultad semejante.
El incendio de abril tampoco permite tratar la seguridad del edificio como un asunto decorativo para la comunicación municipal. El siniestro del 14 de abril afectó el centro de datos y derivó en una emergencia administrativa, tecnológica y operativa. Aquella vez, el fuego fue real y sus consecuencias alcanzaron los sistemas y la documentación de la comuna.

El simulacro de orden que Guaymallén necesita
Vecinos y empleados necesitan otro ejercicio urgente: un simulacro de orden que después se convierta en una forma de gobernar. No más incendios, corrupción, aumentos de tasas ni recortes salariales; también necesitan que alguien cuide seriamente el patrimonio municipal.
Mientras algunos trabajadores enfrentan reducciones en sus adicionales, los gastos millonarios de la gestión siguen reclamando explicaciones públicas. A su vez, las auditorías sobre camiones desguazados y controles contradictorios muestran por qué proteger los bienes municipales excede cualquier discurso institucional. El dinero, los vehículos y los archivos pertenecen a la comunidad que sostiene al municipio con sus impuestos.

Para ese simulacro de orden no hacen falta sirenas: alcanza con controlar gastos, preservar bienes y responder por las decisiones. Calvente podría empezar explicando la falla del acceso y seguir con las preguntas que su gestión acumula desde hace meses. El terremoto era de mentira, pero la puerta que no abrió fue real: todo normal en Guaymallén.
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