Guaymallén: Casa Pileta, seis años de desgracia que Calvente no resuelve

Mientras Marcos Calvente anuncia prevención ante las tormentas, Casa Pileta Guaymallén sigue exactamente igual después de seis años. Dos mujeres continúan viviendo con riesgo cada vez que llueve, sin solución municipal, asistencia preventiva ni siquiera una comunicación reciente.
Por Néstor Bethencourt
La vivienda de Carril Godoy Cruz 4376 quedó aproximadamente cuarenta centímetros debajo de la calle después de una intervención vial. El agua ya ingresó varias veces y sus habitantes tuvieron que retirarla con baldes dentro de una casa con electricidad.
Hasta este 31 de agosto de 2026, nada cambió para ellas. La causa judicial iniciada por las propietarias sigue avanzando lentamente y el municipio mantiene sin resolver un peligro conocido desde hace seis años.
Calvente busca riesgos, pero éste ya lo conoce
El 28 de agosto, Calvente anunció un plan municipal destinado a enfrentar las tormentas previstas durante 2026 y 2027. Según explicó, cuadrillas comenzaron a trabajar sobre cunetas, alcantarillas y canales considerados posibles puntos de desborde.
El propio intendente sostuvo que Guaymallén pretende anticiparse a los problemas antes de que lleguen las lluvias más intensas. Esa estrategia fue explicada públicamente cuando Calvente presentó el operativo preventivo ante el denominado Súper Niño.
La preocupación puede ser razonable, pero deja expuesta una contradicción demasiado grande para pasarla por alto.
Casa Pileta no necesita radares, modelos meteorológicos ni nuevas reuniones para demostrar que allí existe un riesgo concreto. El agua ya entró, las inundaciones ocurrieron y sus habitantes tuvieron que sacarla con baldes desde adentro.
El municipio busca lugares donde podrían aparecer problemas, mientras mantiene sin resolver uno perfectamente identificado desde hace seis años.
Una historia que comenzó cuando casi nadie miraba

El caso empezó durante la remodelación del Carril Godoy Cruz, cuando Marcelino Iglesias conducía Guaymallén y Marcos Calvente encabezaba Obras. Aquella intervención dejó la propiedad considerablemente debajo del nivel de la nueva calzada y cambió la vida de sus habitantes.
En Casa Pileta, la ironía terminó convertida en descripción porque cada lluvia volvió a mostrar aquello que aquella denominación anticipaba con una crudeza involuntaria.
Esta investigación acompañó el caso desde sus primeras horas, cuando prácticamente nadie seguía públicamente el reclamo de estas mujeres. Después llegaron presentaciones municipales, reuniones, promesas, nuevas inundaciones y finalmente una acción judicial iniciada por las propietarias.
Cuando nació Ecos Mendocinos, el seguimiento continuó porque el problema tampoco desapareció con el cambio de intendente. Ya en 2024, Ecos Mendocinos advertía que las habitantes de Casa Pileta continuaban abandonadas a su suerte.
Dos años después, cuesta encontrar una descripción más precisa.
Hasta Florentino Paco hizo algo
Esta historia dejó además una escena que hoy resulta particularmente incómoda para quienes gobernaban y continúan gobernando Guaymallén.
Cuando las propietarias pidieron ayuda municipal por las inundaciones, recibieron membranas destinadas a reparar el techo. El agua llegaba desde la calle, pero una de las respuestas municipales fueron membranas.
Florentino Paco, constructor ampliamente cuestionado en Guaymallén, aceptó ayudar cuando le solicitaron que colocara aquel material. Posteriormente ofreció incluso realizar gratuitamente una intervención complementaria destinada a intentar solucionar parte del problema.
Aquella intervención quedó documentada en Ecos Mendocinos cuando Florentino Paco cuestionó explicaciones municipales y ofreció realizar trabajos sin costo en Casa Pileta.
Nada de aquello borra los cuestionamientos existentes alrededor de Paco ni pretende transformarlo ahora en ejemplo de gestión pública. Precisamente por eso, la comparación resulta todavía peor para quienes tenían la responsabilidad institucional de encontrar una solución.
El municipio lleva seis años sin eliminar aquello que convierte cada lluvia en una amenaza.
El agua ya entró y el riesgo existe
Durante este año, el problema volvió a mostrar que absolutamente nada esencial había cambiado para las propietarias.
En febrero, Ecos Mendocinos volvió sobre Casa Pileta después de otra inundación y con la causa judicial todavía sin resolución. Ese seguimiento forma parte de la cobertura sostenida de Ecos Mendocinos sobre los reclamos y problemas de Guaymallén.
Apenas un mes después, la realidad volvió a demostrar que aquellas advertencias tampoco constituían una exageración. El 8 de marzo, Ecos Mendocinos mostró nuevamente Casa Pileta bajo agua durante otra jornada crítica en Guaymallén.
Las imágenes mostraron agua dentro del inmueble y a sus habitantes intentando retirarla con baldes durante la inundación.
Acá no hablamos solamente de pisos mojados, paredes deterioradas, muebles perdidos o una propiedad desvalorizada. Hablamos de dos mujeres viviendo con agua dentro de una casa donde también existe electricidad.
Sus vidas no podrían quedar en riesgo durante una futura tormenta, porque llevan seis años viviendo en riesgo. Si lluvias comunes provocaron semejante situación, una precipitación mayor solamente puede empeorarla.
Calvente estaba entonces y sigue estando ahora
Calvente conoció el problema desde Obras, después asumió la Intendencia y tampoco consiguió resolverlo. Cambió de despacho, aumentó su poder político y administrativo, pero para estas mujeres no cambió absolutamente nada.
Por eso resulta irritante escucharlo hablar ahora sobre anticipación, prevención y detección de puntos vulnerables. Guaymallén tiene desde hace seis años uno perfectamente identificado en Carril Godoy Cruz 4376.
Incluso este año, Ecos Mendocinos volvió a colocar Casa Pileta entre los problemas todavía pendientes de la gestión de Marcos Calvente.
Para la cámara siempre aparece

Mientras Casa Pileta permanece igual, Calvente construyó una exposición pública casi permanente alrededor de su figura y de las tareas municipales. Hay recorridas, anuncios y videos donde aparece explicando una gestión que pretende mostrarse siempre en movimiento.
Casa Pileta representa aquello que esa construcción comunicacional no puede convertir en una buena noticia.
También hubo dinero municipal para viajes oficiales con pasajes Premium Economy. Los expedientes examinados tampoco permiten identificar resultados concretos para Guaymallén en algunas de esas actividades.
Apenas un día antes de esta nota, Ecos Mendocinos documentó nuevos viajes de Calvente con pasajes premium y rendiciones que dejaron numerosas preguntas abiertas.
Anteriormente, otro expediente permitió reconstruir un viaje oficial de Calvente y Melisa Villarroel relacionado con una actividad donde también aparecía CProMEC, obviamente pagado con el dinero de los contribuyentes.
Tampoco desaparecieron las preguntas provocadas por el incendio del Data Center municipal ocurrido el 14 de abril. Ecos Mendocinos dedicó numerosas publicaciones a reconstruir sus antecedentes, consecuencias y responsabilidades todavía pendientes de explicación.
No hace falta convertir esta nota en otro inventario sobre los problemas que arrastra la gestión de Calvente.
El contraste alcanza.
Para estas dos mujeres, seis años todavía no alcanzaron para conseguir una solución.
Casa Pileta Guaymallén: un riesgo conocido desde hace seis años
La Justicia deberá determinar las responsabilidades legales correspondientes dentro de la causa iniciada por las propietarias de Casa Pileta.
Pero ninguna sentencia futura podrá borrar aquello que ya muestran seis años de reclamos, fotografías, publicaciones e inundaciones.
Iglesias conoció el problema como intendente y Calvente lo conoció desde Obras antes de ocupar posteriormente la Intendencia. El municipio conoce la dirección, el desnivel, las inundaciones anteriores y las consecuencias de cada lluvia dentro de esa vivienda.
Ahora Calvente anuncia que pretende adelantarse a una temporada potencialmente complicada por nuevas tormentas.
Prevenir no consiste solamente en limpiar cauces mientras una cámara muestra al intendente explicando cuánto trabaja el municipio. Prevenir también significa actuar cuando el peligro tiene domicilio, antecedentes y dos personas viviendo dentro de él.
Casa Pileta lleva seis años esperando exactamente eso.
Sus propietarias no necesitan otra promesa, otro video ni otra explicación sobre todo lo que la Municipalidad piensa hacer. Necesitan dejar de vivir con miedo cada vez que empieza a llover.
Si otra tormenta provoca consecuencias más graves, las responsabilidades deberán discutirse donde corresponda.
Lo único que Iglesias, Calvente y la Municipalidad ya no podrán discutir es que sabían.
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