De Barcelona a Los Corralitos: Calvente vendió canalizaciones y Guaymallén terminó entre cloacas

Por Néstor Bethencourt
Marcos Calvente viajó a Barcelona para exhibir las canalizaciones de Guaymallén. Dos años después, Los Corralitos continúa rodeado por contaminación, desbordes y abandono.
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En noviembre de 2024, Marcos Calvente viajó a Barcelona, España, para según él, presentar las canalizaciones de Guaymallén durante el Smart City Expo World Congress. Lo acompañaron Melisa Villarroel, directora de Comunicación y Asuntos Institucionales, e Ignacio Conte, entonces responsable del área de Innovación municipal. La comitiva viajó con pasajes pagados mediante recursos públicos, expedientes reservados y una explicación oficial conocida después de las primeras preguntas periodísticas.
Según publicó la Municipalidad después de las publicaciones en Ecos Mendocinos, Calvente habría sido invitado por su experiencia en grandes proyectos de drenaje y conducción hidráulica. El intendente presentaría como modelo internacional las canalizaciones realizadas cuando era secretario de Obras durante la gestión de Marcelino Iglesias.
Sin embargo, Ecos Mendocinos reveló el viaje antes de las explicaciones oficiales y expuso importantes interrogantes sobre gastos, acompañantes y expedientes. La investigación también mostró que Calvente no aparecía inicialmente entre los principales representantes anunciados por la organización internacional. Horas después, la Municipalidad aseguró que disertaría sobre el Plan Municipal de Drenaje Urbano, presentado como un modelo adaptable para otras ciudades mediante captación, retención y conducción hidráulica.
Posteriormente, el municipio afirmó que comunas europeas mostraron interés en replicar el sistema desarrollado en Guaymallén. El relato nunca probado era ambicioso y convenientemente grandilocuente: Calvente había cruzado el Atlántico para enseñar cómo manejar drenajes, ordenar canalizaciones y construir ciudades resilientes.
La propaganda municipal todavía conserva un dato especialmente incómodo: el PMDU habría logrado captar y canalizar más del 70% de las aguas pluviales. Sin embargo, tiempo después, Calvente responsabilizó a las conexiones pluviales clandestinas por multiplicar hasta ocho veces el caudal cloacal.
Si Guaymallén dominaba semejante porcentaje del agua de lluvia, resulta difícil explicar cómo la gestión desconoció, toleró o no controló conexiones suficientes para hacer colapsar otro sistema esencial.

Dos años después, la realidad transformó aquella presentación internacional en una ironía cubierta por líquidos cloacales.
Canalizaciones de Guaymallén: del modelo internacional al colapso cloacal
En julio de 2026, Los Corralitos continúa atravesando una crisis sanitaria y ambiental sin una solución definitiva. Los vecinos conviven con olores insoportables, desbordes permanentes, acequias contaminadas y efluentes circulando peligrosamente cerca de viviendas y producciones agrícolas. Ecos Mendocinos documentó en marzo de 2025 el colapso cloacal sobre calles 2 de Mayo y Severo del Castillo, aunque los reclamos ya llevaban años acumulándose sin respuestas suficientes.
Mientras los líquidos avanzaban sobre patios, calles y canales, las autoridades distribuían culpas y discutían competencias administrativas. AySAM responsabilizó instalaciones precarias, conexiones irregulares y problemas estructurales. El municipio, por su parte, prefirió señalar responsabilidades ajenas, reducir su exposición pública y evitar una intervención política acorde con la gravedad del problema. Sin embargo, Calvente no llegó ayer al departamento ni recibió una infraestructura completamente desconocida.
El actual intendente fue secretario de Obras, participó directamente en numerosas intervenciones y construyó su perfil político alrededor de sus supuestos conocimientos técnicos. Luego asumió la conducción municipal y viajó a Europa para presentar esos mismos conocimientos como una referencia internacional. Por eso, la comparación resulta inevitable y demoledora: mientras Barcelona escuchaba experiencias exitosas, Los Corralitos acumulaba materia fecal, contaminación y reclamos ignorados.
Mientras el municipio hablaba de sostenibilidad y ciudades resilientes, varias familias dudaban sobre la seguridad del agua utilizada diariamente.
En mayo de 2026, análisis financiados por los propios vecinos confirmaron contaminación en agua domiciliaria y canales de riego. Los estudios detectaron Escherichia coli, agua no apta para consumo humano y contaminación bacteriológica sobre una hijuela destinada al riego hortícola.
En términos sencillos, Calvente quiso enseñarle al mundo que las canalizaciones de Guaymallén constituían un modelo exitoso, moderno y replicable. La realidad muestra otra cosa.
La responsabilidad que Calvente no puede derivar
AySAM posee una responsabilidad central sobre el sistema cloacal y debe responder por los daños ocasionados. La Justicia incluso imputó a Humberto Mingorance por contaminación del agua y daños sobre bienes públicos. Pero esa imputación no convierte al municipio en un espectador inocente, ni libera políticamente a Calvente frente a una crisis ocurrida dentro del territorio que gobierna.
Un intendente debe proteger a sus vecinos, controlar impactos ambientales, exigir soluciones y actuar frente a una emergencia sanitaria. Mucho más cuando ese funcionario utilizó las canalizaciones para justificar institucionalmente un viaje internacional pagado con dinero público. Pese a conocer el territorio, las obras realizadas y los antecedentes, la respuesta municipal fue tardía, fragmentada y principalmente comunicacional.
Después de siete años de padecimientos, el Concejo Deliberante eximió de tasas solamente a algunos vecinos afectados. Guaymallén terminó reconociendo indirectamente la emergencia cuando decidió dejar de cobrar determinados servicios municipales que no podía garantizar dignamente. Sin embargo, una exención parcial no elimina la contaminación, no repara las cañerías y tampoco explica por qué el problema permaneció tantos años sin una solución definitiva.
Barcelona dejó fotos; Los Corralitos quedó con la materia fecal
La pregunta continúa abierta: ¿qué obtuvo Guaymallén concretamente después de aquella gira europea? ¿Qué conocimientos incorporó Calvente y cómo fueron aplicados para evitar desbordes, contaminación y riesgos sanitarios? ¿Qué experiencia internacional consiguió trasladar hacia un departamento donde las aguas servidas continúan circulando entre viviendas, acequias y sectores productivos?
Hasta ahora, la respuesta parece demasiado sencilla: Barcelona dejó fotografías, discursos y comunicados; Los Corralitos quedó con la materia fecal. Las ciudades inteligentes no se construyen con congresos, presentaciones internacionales ni explicaciones difundidas después de una investigación periodística. Se construyen evitando que las familias convivan durante años con bacterias, aguas servidas y contaminación ambiental.
Calvente quiso enseñarle al mundo cómo Guaymallén captaba, retenía y conducía el agua mediante un supuesto modelo exitoso. Dos años después, su gestión no consigue detener los líquidos cloacales que avanzan sobre calles, acequias, viviendas y zonas productivas.
La gestión de Calvente no solamente hizo agua. Entre Barcelona, las cloacas y el silencio oficial, también terminó haciendo mierda.
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