Calvente habla de ajuste, pero calla sobre el despilfarro que sigue vivo en Guaymallén

13 marzo, 2026Lo peor, Portada
apertura sesiones guaymallen marcos calvente acto oficial

El intendente anunció en MDZ Radio que profundizará la reducción de personal municipal y que los sistemas reemplazarán tareas hoy realizadas por empleados. Sin embargo, en Guaymallén persisten plataformas cuestionadas, colapsos cloacales y dudas crecientes sobre el verdadero destino de los fondos públicos. Por Néstor Bethencourt

Un discurso ambicioso frente a una realidad que no acompaña

Marcos Calvente volvió a exponer una idea de gestión apoyada en la eficiencia, la modernización y la reducción del costo fiscal. Durante una entrevista en MDZ Radio, luego replicada principalmente en redes sociales, sostuvo que la caída de la recaudación obliga a profundizar el ajuste en el municipio. Y que una parte de esa transformación llegará de la mano de sistemas informáticos capaces de reemplazar tareas que hoy realizan empleados municipales.

El planteo puede sonar moderno en términos discursivos, pero el problema aparece cuando se lo contrasta con lo que realmente ocurre en Guaymallén. Porque en este caso no se está hablando de una digitalización exitosa, consolidada y comprobable, sino de un municipio donde la llamada modernización arrastra antecedentes demasiado débiles como para ser presentada como garantía de eficiencia. Ecos Mendocinos viene publicando desde hace tiempo distintos episodios vinculados a sistemas informáticos superpuestos, fallas operativas y dificultades administrativas que muestran un panorama muy distinto al relato oficial.

Ese contexto vuelve especialmente delicada la promesa de reemplazar personal con tecnología. Antes de usar los sistemas como argumento para justificar recortes, la gestión debería demostrar que esos sistemas funcionan, que simplifican la administración y que no terminan agravando problemas ya existentes. En Guaymallén, hasta ahora, la experiencia no parece ir en esa dirección.

La modernización que no termina de demostrar resultados

La implementación de sistemas administrativos fue presentada por el municipio como una de las principales herramientas para modernizar la gestión pública.

Calvente y su secretario de gobierno Ignacio Conte recorriendo oficinas del sistema Nómade en gran Mendoza
FOTO MENDOZA POST: El intendente Marcos Calvente durante una recorrida por las oficinas vinculadas al sistema Nómade, presentado por el municipio como parte del proceso de modernización administrativa.

La discusión no pasa por cuestionar la incorporación de tecnología en la gestión pública. Cualquier municipio serio debería buscar herramientas que mejoren sus procesos. El punto es otro: no puede presentarse como solución lo que todavía no ha mostrado resultados confiables.

En Guaymallén, el caso de Sistema Gen Nómade y otras experiencias recientes expusieron fallas, retrocesos y superposiciones que lejos estuvieron de reflejar una administración ordenada. Por eso, cuando Calvente afirma que el futuro pasa por depender menos del empleado y más de los sistemas, lo que hace no es describir una evolución comprobada, sino adelantar una decisión política apoyada en una base demasiado frágil.

Allí aparece una de las claves de la nota. El discurso oficial ubica al trabajador municipal como parte central del problema fiscal, pero evita explicar con la misma claridad por qué la modernización no logra todavía exhibir resultados sólidos. La tecnología, en vez de aparecer como una herramienta complementaria, es presentada como la gran excusa para avanzar sobre la planta de personal, la misma planta de personal que Calvente mismo infló con promesas de campaña que nunca terminó de cumplir. Ese cambio de foco no es técnico, es político.

El costo fiscal que siempre apunta al mismo lugar

Cuando el intendente habla de reducir el costo fiscal, la mirada cae casi de inmediato sobre el empleo municipal. Sin embargo, el gasto público del municipio no se agota en los salarios de los trabajadores. También incluye otros componentes que rara vez aparecen con la misma fuerza en el discurso de austeridad.

Dentro de la estructura jerárquica existen ítems adicionales, beneficios logísticos, celulares, vehículos disponibles durante todo el día, móviles sin identificación visible y choferes asignados para distintas tareas. Todo eso también integra el costo del Estado municipal. Sin embargo, no ocupa un lugar central cuando el oficialismo habla de eficiencia y ajuste.

La misma lógica se repite con la pauta oficial, que también es gasto público y también merece ser revisada cuando se invoca el cuidado de los recursos. No alcanza con poner la lupa sobre el trabajador municipal mientras otras áreas del gasto siguen envueltas en silencio, opacidad o explicaciones incompletas. Si la administración quiere discutir en serio el uso de los fondos públicos, debe hacerlo de manera integral y no selectiva.

Mientras se habla de eficiencia, Guaymallén se sigue hundiendo en la mierda

El discurso oficial insiste en la modernización administrativa y la reducción del costo fiscal. Mientras tanto en distintos sectores de Guaymallén la realidad sigue apareciendo de forma mucho menos elegante.

Imagen ilustrativa: “Guaymallén, capital del socavón”, sobre una calle dañada del departamento
Guaymallén: Capital del Socavón.

El contraste más fuerte entre el discurso de Calvente y la realidad del departamento aparece en la calle. Mientras el intendente habla de sistemas, procesos y modernización, Guaymallén convive con problemas estructurales cada vez más visibles, entre ellos los socavones provocados por colapsos cloacales que terminan tragándose sectores enteros de la calzada.

Es una realidad que vecinos de distintos puntos del departamento vienen padeciendo y que muestra con crudeza la distancia entre el tono grandilocuente del discurso oficial y las urgencias concretas de la vida cotidiana. Cuando una calle se hunde, cuando el pavimento cede y cuando los problemas cloacales se vuelven recurrentes, la política deja de medirse por lo que promete y empieza a medirse por lo que resuelve.

Ese deterioro visible no aparece solo en la infraestructura urbana. También se refleja en el parque automotor municipal, otro terreno atravesado por pésimos manejos, deterioro y falta de explicaciones suficientes. Durante los últimos años se acumularon episodios de vehículos fuera de servicio, contrataciones de GPS, seguros, reparaciones repetidas, sobreprecios y situaciones que ameritaban controles. Sin embargo, nada de eso ocupa el mismo lugar que el ajuste sobre el personal cuando el oficialismo decide hablar de costo fiscal.

Lo que empezará a mostrarse desde la próxima semana

Las declaraciones de Calvente no cierran un debate. En realidad, lo abren. Porque detrás de la retórica de la modernización y la austeridad aparece una pregunta mucho más incómoda: si el cuidado de los fondos públicos es realmente una prioridad para la gestión de Guaymallén. No parece en absoluto.

Por eso, a partir de la próxima semana, Ecos Mendocinos comenzará a publicar una serie de nuevas investigaciones destinadas a mostrar cómo se administran realmente los recursos municipales. No desde consignas vacías ni desde un planteo panfletario, sino a partir de expedientes, contrataciones, antecedentes y decisiones administrativas que permitan ver con claridad qué se dice, qué se hace y qué se omite.

Porque una cosa es invocar la crisis para justificar recortes y otra muy distinta es sostener ese discurso cuando se observan sistemas que no funcionan como se prometió, gastos que no se explican con la misma severidad, un parque automotor bajo sospecha y un departamento donde los socavones ya no son una metáfora del deterioro, sino una evidencia concreta, entre muchos otros temas.

Calvente puede seguir hablando como si estuviera al frente de una experiencia ejemplar de gestión. El problema es que, mientras tanto, Guaymallén desde hace mucho tiempo sigue atrapado entre fallas administrativas, prioridades discutibles y problemas estructurales que ningún discurso logra tapar. Ecos Mendocinos y este cronista en especial lo viene denunciando desde mucho tiempo atrás.

En Guaymallén el discurso habla de sistemas inteligentes, pero la realidad sigue cayéndose a pedazos.

Si esta nota te resultó útil, podés ayudar a sostener el trabajo de Ecos Mendocinos.

Ecos Mendocinos es un medio independiente.

No recibe pauta política ni financiamiento estatal. Si valorás estas investigaciones y querés ayudarnos a seguir publicando información que muchas veces otros prefieren callar, podés colaborar con un aporte.

☕ Apoyar a Ecos Mendocinos en Cafecito

Cada aporte ayuda a sostener el periodismo independiente en Mendoza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *