Guaymallén: Calvente, ¿gobierna o se dedica a lamentar el desastre cloacal que no pudo frenar?

El intendente volvió a exigir soluciones a Aysam, pese a que su propia gestión declaró emergencias sanitarias en 2025 y 2026. Hubo reuniones, convenios y anuncios, pero los desbordes continúan. Mientras vecinos y organizaciones acudieron a la Justicia, no aparece una acción judicial municipal equivalente entre los antecedentes públicos consultados. ¿Qué hizo Calvente para obligar a resolver el problema?
Por Néstor Bethencourt
Marcos Calvente volvió a descubrir que Guaymallén tiene un problema cloacal de enormes proporciones. Este lunes 19 de octubre publicó en X un extenso reclamo dirigido a Aguas Mendocinas (Aysam), exigió soluciones estructurales y advirtió sobre las consecuencias sanitarias, ambientales y económicas de los desbordes.
El intendente describió una situación gravísima. Lo que no explicó fue por qué, después de dos emergencias sanitarias declaradas por su propio gobierno, sigue recurriendo a comunicados para exigir soluciones.
Calvente no acaba de asumir. Tampoco acaba de conocer el problema. Su gestión lleva meses anunciando medidas y reconociendo el deterioro de los colectores, mientras los vecinos soportan contaminación, calles cortadas y líquidos cloacales que llegan hasta el interior de sus viviendas.
La pregunta ya no es si Aysam debe hacerse cargo. Por supuesto que debe hacerlo. La pregunta es qué hizo Calvente, además de reclamar, para conseguir que efectivamente lo hiciera.
Dos emergencias sanitarias y el mismo desastre
El 20 de agosto de 2025, mediante el Decreto 3125 y el expediente EXP-19916-2025, la Municipalidad declaró la emergencia ambiental y sanitaria en Los Corralitos por el colapso de un colector cloacal.
El documento oficial reconocía los desbordes, las consecuencias sanitarias y la afectación de espacios públicos y obras hidráulicas. También señalaba que, aunque el origen del problema era ajeno a la competencia municipal, sus consecuencias ocurrían dentro de Guaymallén.
En marzo de 2026 llegó una segunda declaración de emergencia, esta vez por el colector de calle Tirasso, mediante el expediente EXP-5536-2026.
Pocos días después, Calvente anunció una mesa de trabajo con Aysam, Irrigación y Ambiente. Se comprometieron medidas inmediatas, conducción adicional de efluentes y cámaras de retención de sólidos. También se informó que el municipio aportaría recursos y equipos técnicos.
Pasaron siete meses desde aquel anuncio y catorce desde la primera emergencia. Ahora el intendente vuelve a reclamar medidas urgentes.
¿Cuáles de aquellas intervenciones se ejecutaron? ¿Cuánto aportó la Municipalidad? ¿Qué resultados obtuvieron y qué compromisos quedaron incumplidos?
Las respuestas deberían estar en expedientes, certificaciones, informes técnicos y actuaciones administrativas. No en una nueva declaración de buenas intenciones.
Los vecinos acudieron a la Justicia. ¿Y Calvente?
Este es uno de los aspectos más incómodos de la crisis.
Organizaciones ambientales iniciaron acciones judiciales para exigir el cese de la contaminación y la recomposición de las zonas afectadas. Entre ellas figuran actuaciones promovidas por Fundación Cullunche y por OIKOS Red Ambiental contra Aysam y otros organismos.
En mayo de 2026, una resolución judicial dejó constancia de la acción de amparo presentada por OIKOS para reclamar la recomposición ambiental en Severo del Castillo y 2 de Mayo, además de medidas de mitigación y protección de la salud pública.
También hubo vecinos que debieron recurrir individualmente a los tribunales. Una mujer de 76 años, afectada por los desbordes en Los Corralitos, demandó a Aysam y reclamó que se atendiera su situación habitacional.
Mientras tanto, no surge de los antecedentes públicos examinados una demanda o acción de amparo promovida por la Municipalidad de Guaymallén contra Aysam para exigir judicialmente una solución.
Después de tantas declaraciones de emergencia, la gestión debería poder informar algo elemental: qué actuaciones legales inició, ante qué organismos, con qué número de expediente y cuáles fueron sus resultados.
Porque una emergencia sanitaria no puede convertirse en un título que se renueva cada vez que el problema vuelve a ocupar los medios.
Ecos Mendocinos mostró el desastre antes del nuevo comunicado
El 6 de octubre, Ecos Mendocinos publicó «Guaymallén: estamos tapados en mierda», con videos y testimonios de vecinos de Buena Nueva que denunciaron desbordes en Roca y La Purísima, además de líquidos cloacales dentro de viviendas de calle Rópolo, entre Tirasso y Corrientes.
Los afectados aseguraban que los episodios también ocurrían sin lluvias y que no obtenían respuestas satisfactorias de Aysam ni del municipio.
Hoy Calvente reconoce que los desbordes ya no se limitan a Corralitos y alcanzan Dorrego, San José y Buena Nueva.
Los vecinos ya habían advertido esa expansión. Este medio la había documentado. El intendente ahora la incorpora a su discurso como fundamento de una nueva exigencia.
Y hay otro antecedente difícil de olvidar: después de siete años de padecimientos, el Concejo Deliberante recién aprobó una eximición limitada de tasas para algunos vecinos afectados.
Durante años hubo familias que convivieron con líquidos cloacales mientras seguían recibiendo obligaciones tributarias municipales.
Aysam tiene que responder. Calvente también
La empresa provincial tiene responsabilidad directa sobre la infraestructura de saneamiento. Los colectores reciben efluentes de varios departamentos y necesitan inversiones que exceden las posibilidades de una sola comuna.
Aysam informó recientemente la apertura de ofertas para el colector Infanta Isabel–Colectora Máxima Noreste, con una inversión prevista superior a los $10.000 millones. Es una intervención importante, aunque su ejecución todavía depende de pasos administrativos y judiciales.
Pero que la responsabilidad técnica corresponda a Aysam no significa que el intendente pueda limitar indefinidamente su papel al de un reclamante.
Calvente tiene responsabilidades de conducción, prevención, coordinación y protección de los espacios públicos y de la población dentro de las competencias municipales.
Su gobierno firmó convenios, declaró emergencias y anunció intervenciones. Precisamente por eso, debe rendir cuentas sobre lo realizado y explicar qué herramientas utilizó cuando los compromisos no alcanzaron para detener los desbordes.
Hoy asegura que ofreció equipamiento y personal durante las 24 horas. Lo que falta conocer es cuánto de ese ofrecimiento se transformó en intervenciones concretas.
¿Está Calvente a la altura de la emergencia que él mismo declaró?
La pregunta sobre la capacidad de conducción del intendente surge de sus propios actos administrativos.
Primero reconoció la emergencia. Después anunció soluciones urgentes. Ahora vuelve a reclamar un plan de contingencia mientras admite que la crisis se extendió a nuevos distritos, perjudica comercios y frena inversiones.
¿Qué resultado puede mostrar la gestión después de catorce meses desde la primera declaración de emergencia?
El intendente tiene derecho a exigir respuestas a Aysam. Los vecinos tienen exactamente el mismo derecho a exigírselas a él.
No alcanza con explicar quién tiene la culpa del colector. Hace falta explicar quién asumió cada compromiso, qué se cumplió y qué medidas se adoptaron para proteger a los damnificados.
Las cámaras, los comunicados y las mesas de trabajo pueden servir para anunciar decisiones. No sirven para reemplazar sus resultados.
El archivo especial de Ecos Mendocinos sobre las cloacas de Los Corralitos reúne investigaciones, testimonios, actuaciones judiciales, documentos y anuncios oficiales desde agosto de 2024. La cronología permite comprobar que esta crisis no nació con las últimas tormentas ni con el comunicado del 19 de octubre.
Después de dos emergencias declaradas, Calvente debería explicar qué consiguió y qué herramientas agotó para defender a los habitantes de Guaymallén.
Porque mientras el intendente vuelve a reclamar soluciones, los vecinos siguen viviendo con las consecuencias de un desastre que su gobierno conoce desde hace demasiado tiempo.
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