Guaymallén anunció días de adaptación y multó al día siguiente

El municipio prometió un período de difusión por el cambio de circulación en las laterales del Acceso Este, pero aplicó multas por contramano en menos de 24 horas. Todo consta en comunicados oficiales. Por Redacción

Laterales del Acceso Este en Guaymallén tras el cambio de sentido de circulación anunciado por el municipio

multas por contramano en Guaymallén

La Municipalidad de Guaymallén volvió a mostrar una lógica que ya no sorprende, pero que sigue siendo grave. Anuncia, promete difusión y adaptación, y al día siguiente sanciona. No se trata de una discusión menor sobre tránsito. Se trata del modo en que el Estado decide cuándo informar, cuándo tolerar y cuándo castigar. Y, sobre todo, a quién.

El 9 de febrero de 2026, la Municipalidad de Guaymallén publicó un comunicado oficial, ver nota, informando que “a partir de hoy” cambiaba el sentido de circulación en las laterales norte y sur del Acceso Este. En ese mismo texto, el municipio sostuvo que “durante los próximos días” habría agentes viales en el lugar para difundir la medida y acompañar a los conductores en la adaptación a la nueva circulación.

La idea era clara: cambio operativo, presencia estatal y un lapso razonable para que quienes transitan a diario por la zona incorporen el nuevo esquema. Esa promesa quedó escrita y publicada en la web oficial.

Sin embargo, al día siguiente, el 10 de febrero, la misma Municipalidad difundió otra nota, Ver nota. En ella informó que ya se habían aplicado multas a automovilistas por circular en contramano por esas mismas laterales. No pasaron “unos días”. No hubo margen real de adaptación. Hubo sanción inmediata.

Lo que el municipio dijo… y lo que hizo

La contradicción no es interpretativa. Es cronológica.

Primero, el municipio habla de difusión durante los próximos días. Luego, aplica multas por contramano en menos de 24 horas. Recién en la segunda publicación aparece una aclaración clave: el único “período de gracia” que reconoce la comuna es para estacionamiento indebido, no para circulación en contramano.

Ese detalle no figura en la primera nota. No se advierte con claridad. No se anticipa. Se explica después, cuando la sanción ya fue aplicada.

En términos administrativos, el mensaje que reciben los vecinos es simple y preocupante: la adaptación se anuncia, pero no se respeta. El margen existe en el discurso, no en la práctica.

El problema no es la norma, es el procedimiento

Nadie discute la facultad del Estado para ordenar el tránsito ni para sancionar infracciones. El problema aparece cuando la autoridad promete difusión y aplica castigo inmediato, sin una transición razonable y sin una comunicación inequívoca.

El propio municipio reconoció que se trata de un sector donde los conductores estaban “acostumbrados” a circular de otro modo. Justamente por eso habló de presencia de agentes y de difusión. Si esa difusión iba a durar “unos días”, ¿por qué las multas comenzaron al día siguiente?

La respuesta no está en las notas oficiales. Y ese silencio también es parte del problema.

Un detalle que agrava la situación

La nota que informa sobre las multas contiene, además, un error llamativo: afirma que el cambio de circulación se concretó el lunes 9 de marzo, cuando el propio municipio había anunciado el cambio el 9 de febrero. Puede parecer un desliz menor, pero en un contexto de sanciones económicas importantes, la imprecisión en las fechas no es un detalle irrelevante.

Cuando el Estado multa, la precisión debería ser absoluta. Sobre todo si el fundamento de la sanción es un cambio reciente que, según el propio municipio, estaba en etapa de difusión.

Mano dura rápida, tolerancia selectiva

Este episodio, por sí solo, podría parecer menor. Pero leído en contexto, encaja en una lógica más amplia. Guaymallén muestra una celeridad notable para sancionar al ciudadano común, mientras arrastra demoras, silencios y falta de definiciones en cuestiones internas mucho más graves.

El contraste es evidente:
rapidez para multar, lentitud para explicar;
rigidez hacia afuera, flexibilidad infinita hacia adentro.

La gestión no falla por cambiar un sentido de circulación. Falla cuando no respeta sus propios tiempos, cuando promete adaptación y ejecuta castigo, y cuando comunica de manera fragmentada algo que afecta directamente el bolsillo y la seguridad de los vecinos.

Y acá no hay que hacerse el distraído: el problema no es el tránsito, es el criterio. Cuando un municipio promete “unos días” de adaptación y multa al día siguiente, la falla no es del conductor: es del procedimiento. Y cuando encima los comunicados oficiales se contradicen y hasta se equivocan en fechas, la confianza termina hecha trizas.

En Guaymallén el esquema se repite: ellos descarrilan trenes y lo tapan, y cuando el vecino se confunde con un cambio recién anunciado, la multa llega primero que la explicación.

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