Guaymallén ordenó una RTO masiva para distintas áreas del municipio. Entre los vehículos convocados aparecen camiones y una camioneta que una auditoría de 2025 describió como unidades en desuso. Todo está documentado en expedientes firmados por la propia Dirección de Control de Gestión. Por Néstor Bethencourt

En enero de 2026 comenzó a circular una serie de notas electrónicas donde la Dirección de Control de Gestión exige a varias dependencias municipales cumplir con la Revisión Técnica Obligatoria (RTO). Ambiente, Espacios Verdes, Obras Municipales, Obras por Administración y Servicios Públicos, entre otros, recibieron listados extensos de camiones, camionetas y máquinas viales que deben pasar por el taller de Mitre 1184, con horarios detallados, exigencia de seguro vigente y la obligación de adjuntar la foto de la tarjeta entregada por la planta verificadora.
A simple vista, el operativo se presenta como un gesto de orden y cuidado. Sin embargo, los expedientes muestran otra cosa. Apenas un mes antes, Control de Gestión había firmado un informe sobre “unidades en desuso” que describía una larga lista de vehículos destruidos o directamente inutilizables, e incluso sugería la baja y subasta pública de esos equipos. Algunos de esos mismos móviles, que el propio municipio consideraba chatarra, reaparecen ahora convocados a la RTO como si fueran parte normal del parque automotor.
El mismo esquema de control tardío que ya hemos visto en la flota de GPS y en las contrataciones de seguros, temas que venimos documentando desde hace meses en Ecos Mendocinos. notas “Camiones desaparecidos y vehículos fantasmas: el padrón de GPS que Pablo Raddi no explica, GPS para chatarra: las fotos y los expedientes que hunden a Pablo Raddi
Una auditoría que marca chatarra y sugiere remates
El 11 de diciembre de 2025, mediante la nota electrónica NEE-21752-2025, realizada por Javier Gonzalez del área de auditoría de mantenimiento correctivo perteneciente a la DCG, informó a Pablo Raddi el estado de numerosas unidades municipales. Allí se detallan vehículos y máquinas viales cuya reparación superaría ampliamente su valor, y se los clasifica como “unidades en desuso”. Parte de lo expuesto en ese informe ya fue analizado en la nota “Raddi contra las notas: el día en que los GPS de Guaymallén explotaron en su escritorio”, donde se mostró por primera vez el listado de vehículos que el propio municipio declaraba prácticamente chatarra.
En ese informe aparece, por ejemplo, el camión Volkswagen 17.210 regadora R37 dominio ESL-250, interno C-37, descripto con “rotura de motor”. La misma auditoría incluye el camión Iveco 164 Attack 33 dominio NPH-204, interno C-55, con detalle de “reparación de tapa de cilindro e inyección”, y la camioneta Peugeot Partner 2007 dominio GKP-131, interno P-37, con falla de tensores, tren delantero, frenos y suspensión, entre otros vehículos.
En la última página de la actuación, el propio Raddi firma una nota dirigida al secretario de Obras, Ramiro García, donde sugiere expresamente la baja y la posterior subasta pública de los equipos detallados por el área de auditoría de mantenimiento correctivo.
Es decir, el municipio reconoce por escrito que varias unidades ya no deberían estar en servicio y que lo responsable sería retirarlas definitivamente de circulación.
Un mes después, los mismos vehículos terminan rumbo a la RTO
El 20 de enero de 2026, la nota electrónica NEE-1017-2026 llega a la Dirección de Obras por Administración. Firmada desde Control de Gestión, ordena llevar una larga lista de autos, camionetas y camiones a la RTO, invocando la ley de tránsito provincial y detallando cada unidad con dominio e interno.
Entre los vehículos citados aparece nuevamente la regadora dominio ESL-250, interno C-37, ahora incluida como camión que debe pasar la revisión técnica obligatoria. La misma suerte corren el camión Iveco 164 NPH-204, interno C-55, y la Peugeot Partner GKP-131, interno P-37, convocados también a la RTO dentro del paquete de unidades a cargo del área.
Una auditoría los había presentado como vehículos con motor roto, sistemas de frenos y suspensión comprometidos, desgaste estructural y escaso sentido económico para cualquier reparación. Un mes después, la conducción de Control de Gestión los trata como si fueran móviles plenamente operativos que solo necesitan el sello de la planta verificadora.
Este contraste no puede explicarse como simple descoordinación administrativa. Los mismos dominios y los mismos internos figuran primero en un listado de unidades destinadas a baja y remate, y luego en un circuito donde se los empuja a seguir en la calle bajo el paraguas de una RTO genérica. La contradicción queda registrada en expedientes firmados por el propio Raddi.
Cuando el problema ya no es desconocimiento, sino carácter
Control de Gestión no puede alegar desconocimiento. La auditoría de diciembre lleva un análisis técnico detallado, fotos de las unidades y una conclusión clara: esos vehículos están en desuso hace tiempo, su reparación no resulta razonable y deben ser dados de baja.
Un mes más tarde, la misma dirección impulsa la RTO masiva sin depurar previamente el parque automotor conforme a su propio informe.
En un municipio serio, la secuencia habría sido distinta. Primero se separan las unidades que ya no pueden circular, se inician los trámites de baja y remate. Se transparenta el estado real de la flota y solo después se convoca a revisión técnica al resto. En Guaymallén ocurre lo contrario: se acepta que hay chatarra en los galpones, pero se la mezcla otra vez con el parque “activo” para cumplir en apariencia con la RTO.
Los responsables políticos cuentan con un discurso cómodo: “se pidió la revisión técnica de todas las unidades”.
Pablo Raddi tiene en su escritorio los expedientes que describen motores rotos, frenos destrozados y vehículos sin sentido económico. Aun así, elige empujar esas mismas patentes a una RTO que funciona más como coartada administrativa que como política de seguridad vial.
Broche de oro

Como toque final, la Peugeot Partner dominio GKP-131, interno P-37, no solo aparece en la auditoría de diciembre como unidad en desuso, con fallas en frenos, suspensión y tren delantero, y un mes después es convocada a la RTO. Además, figura como vehículo activo con seguro en Nación Seguros y con equipo de GPS instalado y en funcionamiento, pagado con fondos municipales. Un chasis que la propia administración reconoce como chatarra, pero que en los papeles vive una segunda vida perfecta: asegurado, geolocalizado y casi listo para salir a la calle.
En resumen, para Guaymallén la Partner GKP-131 es chatarra cuando hay que rematarla, vehículo operativo cuando hay que llevarla a RTO y activo perfecto cuando Nación y el proveedor de GPS mandan la factura.
El pedido masivo de RTO parece anticipar un escenario donde se intentará definir rápidamente el destino de unidades en desuso, incluso mediante eventuales procesos de remate, sin que aún esté claro cómo se reconstruirá la historia patrimonial de cada vehículo.
Mientras el municipio continúe utilizando la revisión técnica como maquillaje y no como herramienta para depurar la flota, Guaymallén seguirá pagando por camiones y camionetas que su propio sistema ya declaró chatarra. Los contribuyentes seguirán financiando un control de gestión que prefiere convivir con la contradicción antes que enfrentarse a quienes la sostienen.
La historia es la misma que venimos contando en Ecos Mendocinos con los GPS para vehículos fantasma y las pólizas de Nación Seguros sobre unidades dadas de baja
Podés ayudarnos de dos maneras simples: compartiendo esta nota y aportando una colaboración.
Ecos Mendocinos hace periodismo local con documentos, fuentes y trabajo de calle. Sin pauta, sin estructura, sin “patrones de estancia” detrás.
Si creés que esto vale, podés sostenerlo con un aporte en Cafecito (elegís el monto y pagás en minutos):
https://cafecito.app/nestorecosmendocinos
También suma muchísimo seguirnos y difundir en redes.
WhatsApp (denuncias y material): 261 2327760
Mail: denuncias@ecosmendocinos.com.ar
Gracias por estar del lado de la información.