Del socavón al chupetín: el fin de semana de Calvente en Guaymallén

8 marzo, 2026Política, Portada
Marcos Calvente en el carrusel vendimial de Guaymallén repartiendo turrones y chupetines

Colapso cloacal. Calle hundida por al menos 40 metros. Lluvia anunciada. Casa Pileta otra vez bajo agua. Arriba del Carrusel con turrones y chupetines. Y hoy, como cierre del paseo, almuerzo para diez personas en Vendimia Solidaria. Si alguien buscaba una postal brutal del fin de semana en Guaymallén, la gestión de Marcos Calvente se la sirvió completa. Por Néstor Bethencourt

Ayer en Ecos Mendocinos contamos aquí el trasfondo del gasto y la postal de la fiesta. Hoy la realidad se encargó del contraste.

Un fin de semana intenso, pero no precisamente de gestión

Hay dirigentes que, cuando el territorio se complica, entienden que conviene bajar el perfil, ordenar prioridades y evitar escenas ridículas. Después está Marcos Calvente, alias Bomboncito, que eligió otro recorrido.

Ayer apareció en el carrusel vendimial junto a las reinas, con la remera institucional de la polémica, repartiendo turrones de maní y chupetines como si el departamento estuviera para una promo de kiosco y no para una semana de daño serio.

La realidad venía por otro lado. Hubo colapso cloacal. La calle Tirasso cedió por al menos 40 metros, quedando una sucursal de Severo del castillo en Corralitos. La lluvia estaba anunciada y finalmente llegó ayer por la tarde noche. Cuando cayó, la que volvió a perder fue la ya famosa Casa Pileta, esa vivienda que quedó convertida en embudo por una obra vial que dejó la propiedad alrededor de 40 centímetros por debajo del nivel de la calle.

El video de Casa Pileta ayer lo pueden ver acá: https://vt.tiktok.com/ZSuYRrkpp

En ese contexto, la foto del intendente repartiendo golosinas no queda simpática. Queda fuera de tiempo. Y cuando una imagen política cae fuera de tiempo, deja de ser color de Vendimia y pasa a ser un diagnóstico. Porque el problema no es que Bomboncito haya sonreído en el carrusel. El problema es qué eligió hacer mientras Guaymallén tenía problemas urgentes y visibles.

Del cinturón verde al kiosco institucional

El carrusel vendimial todavía conserva un sentido básico. Cada departamento suele mostrar algo de lo que produce, de lo que lo representa, de lo que sale de su tierra. Guaymallén no es un territorio sin identidad agrícola. Tiene uno de los cinturones verdes más importantes de la región. Tiene fruta, hortalizas, trabajo y tierra fértil. Ah, y se autodenomina “La Capital del Espumante” Sin embargo, la imagen oficial terminó reducida a una bolsa de turrón y chupetines.

Ahí está el verdadero papelón. No se trata de declararle la guerra al turrón ni de convertir al chupetín en enemigo público. Se trata de entender el símbolo. Mientras otros departamentos muestran producción, Guaymallén mostró cotillón. Mientras el territorio real ofrece una historia productiva concreta, la gestión eligió representar al departamento con golosinas que no tienen nada que ver con su identidad.

La escena dice más de lo que parece. Dice que la gestión está más cómoda con la marca que con la tierra. Dice que prefiere la puesta antes que el contenido. Y dice, sobre todo, que nadie dentro del municipio tuvo el reflejo de frenar una imagen que, en cualquier cabeza más o menos conectada con la realidad, ya sonaba a mala idea. Porque mientras el suelo se hunde, la política no puede salir a tirar caramelos como si no pasara nada.

Casa Pileta, memoria de obra pública y agua repetida

Casa pileta Guaymallén: desnivel entre calzada y acceso en Carril Godoy Cruz 4376
Casa pileta Guaymallén: desnivel entre calzada y acceso en Carril Godoy Cruz 4376

La historia se vuelve todavía más incómoda cuando se mira el antecedente. La llamada Casa Pileta no recibió ese nombre por capricho ni por humor de barrio. Se lo ganó hace 5 años, cuando una obra de calzada en la eterna remodelación del Carril Godoy Cruz, elevó la calle y dejó la vivienda como un embudo perfecto. Allí viven tres hermanos y funcionaba además un negocio. Cada lluvia seria vuelve a recordarles que la obra pública, mal hecha, puede convertirse en condena cotidiana.

Ese caso remite además a una etapa en la que Marcos Calvente no era un observador inocente del municipio. Ya tenía responsabilidades como Secretario de Obras durante la gestión de Marcelino Iglesias. En ese entonces calvente decía a este cronista que Iglesias no tenía voluntad de resolver ese tema, con el tiempo Calvente ya siendo Intendente demostró que le importaba mucho menos.

Por eso la escena de ayer no cae en el vacío. No estamos viendo a un intendente cualquiera haciendo una tontería vendimial cualquiera. Estamos viendo a un responsable político que arrastra memoria de gestión urbana y que, justo cuando aparece en el carrusel repartiendo turrones y chupetines, vuelve a inundarse una casa símbolo de ese desastre.

A esa familia le volvió a entrar agua ayer por la tarde noche, cuando ya se sabía que la fiesta había sido suspendida por meteorología. Es decir, mientras la agenda oficial se reacomodaba por la lluvia, la realidad volvía a caer sobre los mismos de siempre. Y desde el municipio de Bomboncito no llegó ni una solución estructural ni, para seguir con la ironía del fin de semana, un triste chupetín de consuelo.

Del carrusel al almuerzo: el itinerario completo de Bomboncito

La secuencia tampoco terminó ayer. Hoy continúa con Vendimia Solidaria, donde la delegación municipal participará bajo la elegante excusa del posicionamiento de marca. Traducido a castellano común: después del carrusel con turrones y chupetines, hoy toca almuerzo para diez personas dentro del circuito social de la Vendimia. Primero la cercanía de utilería. Después la mesa institucional.

No molesta la Vendimia. No molesta la cultura. Lo que molesta es el contraste. Mientras Guaymallén arrastra cloacas colapsadas, una calle hundida, lluvias y la Casa Pileta otra vez bajo agua, su intendente parece más concentrado en completar la agenda social vendimial que en hacerse cargo de lo que tiene enfrente. Y cuando la política ofrece esa secuencia, no construye imagen. Construye caricatura.

Si esta gestión quería una foto que resumiera su momento, la consiguió. Solo que no salió como propaganda. Salió como radiografía.

No fue un error de agenda, fue una elección de prioridades.

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One thought on “Del socavón al chupetín: el fin de semana de Calvente en Guaymallén

  1. Todo lo mencionado tiene precisamente su triste correlato en justamente quien dirige el municipio. Una imagen institucional sostenida a puro intento político y un relleno del más barato cotillón. Un payasito jugando con la vida de quienes con esperanza lo votaron. Tan decepcionante como la bolsita con turrón y chupetín.

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