Guaymallén convoca a un “acto austero”: la capital del socavón también tiene palco

Mañana, martes 10 a las 18:30, en la explanada municipal, el intendente dará inicio a las sesiones ordinarias del HCD y presentará el balance 2025 y los “desafíos” del 2026. La invitación habla de austeridad, justo después de un fin de semana de contraste brutal: socavón, cloacas y Casa Pileta por un lado; carrusel, remeras y golosinas por el otro. Por Néstor Bethencourt
Ciudadanos/as: están todos invitados
Llegó un mensaje simple, directo, y con una palabra que hoy suena a chiste involuntario: “acto austero”. La convocatoria invita a los vecinos a reunirse mañana martes 10 a las 18:30 en la explanada municipal, donde el intendente dará inicio a las sesiones ordinarias del Concejo Deliberante y hablará del balance 2025 y de los “desafíos” 2026.
La invitación es correcta en lo formal. Lo que no es menor es el contexto.
En Guaymallén, la austeridad no se discute solo con discurso. Se discute con prioridades. Y en el mismo fin de semana en que el departamento mostró socavones, colapsos cloacales y una casa que volvió a inundarse, la gestión también eligió la postal de carrusel, remeras institucionales y reparto de golosinas.
Entonces la palabra “austero” queda flotando como pregunta, no como virtud. ¿Austero para qué? ¿Para quién? ¿Y en qué rubros?
El verdadero “balance” es el que pisa el vecino
Mañana martes 10, el intendente hablará de balance y desafíos. Está bien. Pero antes de escuchar promesas, hay cosas que el vecino ya vio con sus propios ojos: calles que ceden, cloacas que colapsan, obras que no cierran y respuestas tardías.
Por eso, más que desafíos, hay urgencias. Y más que relato, hay realidad.
Y por eso, más allá de simpatías políticas, es bueno que el vecino vaya. No para aplaudir ni para pelear, sino para escuchar, mirar a los ojos y llevar preguntas simples. La explanada municipal no debería ser un escenario de relato, sino un lugar donde la gestión explique con claridad qué hizo, qué no hizo y qué piensa hacer.
Austeridad de micrófono, problemas de fondo
El acto puede ser austero en escenario, parlantes y protocolo. Perfecto. Pero la austeridad real se mide en otra escala: en cómo se gasta, en cómo se controla, en cómo se responde cuando algo se hunde, se rompe o se inunda.
Por eso la invitación es interesante: es una oportunidad para que el intendente explique, sin excusas, qué se hizo con lo urgente, qué se corrigió y qué se dejó pateado. Y también para que el vecino lleve preguntas simples, de esas que no entran en un discurso armado:
- ¿Qué pasa con los socavones y el colapso cloacal?
- ¿Qué plan hay para que Casa Pileta deje de ser la burla permanente de la obra pública?
- ¿Qué prioridades reales tendrá 2026: las fotos o la infraestructura?
Mañana, entonces, no es solo un acto. Es una escena donde el municipio invita al pueblo a escuchar. Y el pueblo, si quiere, puede ir a mirar a los ojos y preguntar.
¿Capital del espumante o capital del socavón?
Si a Guaymallén le quieren construir una identidad, no alcanza con slogans. Hoy el departamento se debate entre lo que muestra en la vidriera y lo que sufre en el territorio. Y esa tensión no se resuelve con una convocatoria a la explanada: se resuelve con decisiones concretas, obras bien hechas y rendición de cuentas.
Capaz que mañana, en esa apertura “austera”, el intendente aprovecha y propone un nuevo sello para el departamento. Guaymallén ya se autodefine “Capital del Espumante”. Con socavones, cloacas colapsadas y calles que ceden, algunos vecinos podrían sugerir otro título más honesto: “Capital del Socavón”.
No sería un chiste. Sería una forma brutal de exigir prioridades.
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