Acceso Este: recorrimos las obras y encontramos una peligrosa trampa vial sin señalización ni banquinas. El 911 no atendió

Informe especial | Ecos Mendocinos
Una recorrida realizada por Ecos Mendocinos entre Guaymallén y San Martín reveló graves deficiencias en las condiciones de circulación del Acceso Este. Postes reflectivos destruidos, bases de cemento sobre el pavimento, ausencia de demarcación central y hasta una cubierta de camión abandonada exponen a los conductores a riesgos evitables. Durante el regreso nocturno, la situación resultó todavía más preocupante.
Por Néstor Bethencourt
La remodelación del Acceso Este, presentada como una de las obras viales más importantes de Mendoza, muestra una realidad preocupante para quienes deben transitarla diariamente.
Durante una recorrida realizada el miércoles 28 de octubre, Ecos Mendocinos constató serias deficiencias de señalización, obstáculos sobre la calzada y sectores prácticamente sin banquinas.
El recorrido comenzó a las 18:25 en la intersección de calle Cobos y Acceso Este, en Guaymallén. El destino fue la intersección con calle Montecaseros, en San Martín, adonde llegamos aproximadamente una hora después.
El regreso comenzó a las 22:40, cuando la oscuridad permitió comprobar las dificultades adicionales que enfrentan los conductores durante la noche.
La intervención se suma a los antecedentes de cambios viales que este medio documentó en su archivo especial sobre el Acceso Este en Guaymallén, donde se reúnen investigaciones sobre circulación, multas y decisiones administrativas.
Sin embargo, esta recorrida expone un problema diferente: las condiciones de seguridad que enfrentan los automovilistas mientras avanzan los trabajos.
Dos manos enfrentadas y postes plásticos como principal separación
Uno de los aspectos más preocupantes aparece en los sectores donde los trabajos obligan a concentrar ambos sentidos de circulación sobre una misma calzada.
Los vehículos avanzan en direcciones opuestas, separados principalmente por postes plásticos blancos con cintas reflectivas, instalados sobre bases apoyadas en el pavimento.
Estos elementos cumplen una función de orientación visual, pero no constituyen barreras físicas capaces de contener un vehículo.
Durante la recorrida encontramos numerosos delimitadores deteriorados, desplazados, destruidos o directamente ausentes, interrumpiendo la continuidad de la separación entre ambas manos.
La falta de demarcación horizontal central agrava el problema, especialmente donde los postes dejan de ofrecer una referencia clara.
En esas condiciones, los automovilistas deben identificar constantemente los límites de circulación mientras enfrentan vehículos que avanzan en sentido contrario.
La situación adquiere otra dimensión durante la noche, cuando el encandilamiento de las luces dificulta todavía más la percepción del trazado.
Sin banquinas y con restos de cemento sobre el asfalto
La ausencia de banquinas constituye otro de los problemas detectados en buena parte del trayecto intervenido.
Un desperfecto mecánico, una detención imprevista o la necesidad de esquivar un obstáculo pueden dejar al conductor sin espacio seguro de maniobra.
Esta misma situación impidió detenernos para registrar fotografías o videos durante la recorrida, debido al tránsito y las condiciones del camino.
A lo largo del trayecto también observamos bases de cemento desprendidas, fragmentos de postes plásticos y restos de señalización deteriorada.
Los elementos utilizados para ordenar el tránsito terminan convirtiéndose, cuando quedan abandonados sobre el pavimento, en nuevos obstáculos para los vehículos.
El hallazgo más llamativo fue una cubierta de camión abandonada en plena calzada, en el sector próximo al ingreso a San Martín.
Un objeto de esas dimensiones obliga a realizar una maniobra evasiva o una frenada, precisamente donde el margen disponible resulta reducido.
La presencia de estos obstáculos expone un problema que va más allá de la ejecución de los trabajos: el mantenimiento de las condiciones de circulación mientras la obra permanece abierta al tránsito.
El regreso nocturno expuso mayores dificultades
A las 22:40 iniciamos el regreso desde la zona de Montecaseros, nuevamente por el corredor intervenido.
La oscuridad permitió advertir con mayor claridad las limitaciones de un sistema de separación basado principalmente en postes reflectivos.
Cuando esos elementos están dañados, desplazados o faltan, la identificación del límite entre ambos sentidos de circulación se vuelve más difícil.
A esto se suma la iluminación frontal de los vehículos que avanzan en dirección contraria y la ausencia de una línea central claramente demarcada.
El conductor debe compartir una calzada de circulación enfrentada, con separadores discontinuos y sectores sin banquina donde corregir una maniobra.
La seguridad durante la ejecución de una obra no puede depender exclusivamente de la atención y capacidad de reacción de quienes transitan.
Intentamos advertir el peligro al 911, pero nadie respondió
Durante el recorrido también intentamos comunicar la situación de riesgo al servicio de emergencias 911.
Las llamadas se realizaron reiteradamente desde dos teléfonos celulares, sin obtener respuesta.
El propósito era advertir sobre los obstáculos encontrados y solicitar una intervención que permitiera retirarlos de la calzada.
La falta de atención impidió comunicar una situación concreta de peligro vial mientras continuaban circulando vehículos por el sector.
El episodio agrega otro interrogante sobre la respuesta disponible para los conductores que enfrentan emergencias en un corredor sometido a importantes modificaciones.
La Ley 9024 establece obligaciones concretas de seguridad vial
La Ley Provincial de Tránsito 9024 establece obligaciones específicas para garantizar la seguridad durante las intervenciones sobre las vías públicas.
Su artículo 18 dispone que, ante obstáculos anormales, la autoridad competente debe actuar inmediatamente para solucionar la situación.
También establece que durante la reparación o reconstrucción de una vía debe garantizarse un paso alternativo que no represente riesgos.
La misma disposición exige señalizar los lugares peligrosos y adoptar medidas para eliminar o reducir las condiciones de riesgo.
Además, cuando disminuye la luz natural, la normativa contempla señalización mediante balizas luminosas amarillas o rojas, según corresponda.
Estas exigencias adquieren especial relevancia frente a los obstáculos, delimitadores deteriorados y dificultades de circulación nocturna observados durante la recorrida. Argentina.gob.ar
La seguridad vial también comprende la conservación de los dispositivos provisorios utilizados para ordenar el tránsito mientras se ejecutan las obras.
Una obra millonaria que también debe garantizar seguridad durante su ejecución
La ampliación y remodelación del Acceso Este busca mejorar la capacidad de circulación y la conectividad de uno de los principales corredores de Mendoza.
Sin embargo, la seguridad vial no comienza cuando se inaugura una obra: debe garantizarse también durante los meses de ejecución.
La organización de los desvíos, la conservación de los delimitadores, la limpieza del pavimento y la señalización provisional forman parte de esas condiciones.
Lo observado por Ecos Mendocinos durante el recorrido entre Guaymallén y San Martín muestra deficiencias concretas en varios de esos aspectos.
No es la primera vez que este corredor queda bajo observación periodística. Ecos Mendocinos también documentó un accidente fatal ocurrido en el Acceso Este y la posterior comunicación oficial de las reparaciones.
Aunque se trata de episodios diferentes, ambos ponen la atención sobre la seguridad de una vía fundamental para miles de mendocinos.
Postes destruidos, bases de cemento desprendidas, una cubierta de camión sobre la calzada y circulación enfrentada sin demarcación central conforman un escenario que requiere atención inmediata.
La obra fue anunciada para mejorar el tránsito y la seguridad del Acceso Este. Mientras avanza su construcción, quienes circulan por allí enfrentan riesgos que la propia intervención debería prevenir.
Si algún funcionario duda de lo que relatamos, puede acompañarnos a recorrer el Acceso Este. El recorrido habla por sí solo
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