Guaymallén: Nepotismo, complicidades y negocios en Desarrollo Social

Familiares con cargos municipales, viviendas del IPV, APROS cuestionado y servicios extraordinarios vuelven a exponer Desarrollo Social. Empleados también denuncian maltrato, quita de adicionales y privilegios internos.
Por Néstor Bethencourt
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Desarrollo Social de Guaymallén vuelve a quedar bajo la lupa por familiares incorporados al municipio, asistencia cuestionada, adicionales y denuncias de maltrato. Silvia Donati condujo el área desde 2015 hasta 2026, cuando dejó el Ejecutivo para asumir como concejal. Actualmente la Dirección está encabezada formalmente por Esperanza del Carmen Farías, según la nómina oficial de funcionarios de Guaymallén. Sin embargo, testimonios internos coincidentes sostienen que la estructura política construida durante los años de Donati conserva influencia dentro del sector. Ecos Mendocinos viene mostrando desde hace tiempo problemas relacionados con bolsones, colchones, beneficiarios, fichas sociales y controles deficientes dentro de una de las áreas más sensibles del municipio. Parte de esos antecedentes pueden consultarse en el archivo de investigaciones sobre Desarrollo Social.
La presencia de la familia Donati tampoco terminó con la salida de Silvia de la Dirección. Pablo Álvarez Donati, uno de sus hijos, es actualmente director de Educación y Deportes de Guaymallén. Su pareja, Micaela Oliva, trabaja dentro del Honorable Concejo Deliberante, donde ahora Silvia Donati ocupa una banca. Fernando Donati, otro hijo de la exdirectora, ingresó recientemente a la Dirección de Obras, ampliando la presencia familiar dentro de la estructura municipal.
Pablo Álvarez Donati y Micaela Oliva tienen además otro antecedente confirmado por Ecos Mendocinos: ambos terminaron recibiendo viviendas del IPV por separado, pese a integrar la misma pareja. El cuadro queda bastante claro: Silvia es concejal, Pablo dirige Educación, Micaela trabaja en el HCD y Fernando ingresó a Obras. Los cuestionamientos sobre esta estructura ya habían aparecido en investigaciones anteriores sobre Silvia Donati, Desarrollo Social y el manejo político de la asistencia.
APROS: La caja de la Felicidad Moreira y las llaves de la asistencia

Dentro de Desarrollo Social aparece otro punto especialmente sensible: el manejo de las fichas APROS, utilizadas dentro del circuito municipal de asistencia. Allí sobresale Felicidad Moreira, señalada por distintas fuentes como una persona clave para manejar esos registros. Empleados describen que Moreira puede “armar y desarmar” fichas, modificar información y ordenar movimientos dentro del sistema. Ecos Mendocinos ya había publicado antecedentes sobre Felicidad Moreira y Claudia Montenegro manejando claves sensibles de APROS, herramientas que permiten trabajar sobre información relacionada con personas que solicitan asistencia. Aquella investigación puede repasarse en los antecedentes sobre APROS, mercadería y Desarrollo Social.
Claudia Montenegro también quedó expuesta por una fotografía publicada anteriormente por este medio. La empleada aparecía trasladando bolsones de mercadería hacia un vehículo particular, pese a desempeñarse dentro del circuito encargado de administrar esa asistencia. La imagen se sumó a testimonios sobre colchones, alimentos y otros elementos destinados a familias necesitadas. Ecos Mendocinos también había documentado fallas importantes en los controles sobre la entrega de bolsones. En un sector que administra necesidades básicas, conocer quién modifica una ficha, quién autoriza una entrega y quién controla posteriormente esos movimientos debería ser una obligación elemental.
Otro nombre histórico es Mónica Graciela Durán, vinculada durante años con el funcionamiento interno de Desarrollo Social. Después de jubilarse, Durán continuó vinculada al municipio mediante contratación. Fuentes del sector remarcan su profundo conocimiento sobre movimientos, decisiones y manejos internos acumulados durante distintas gestiones. La propia Municipalidad todavía la presentó durante 2026 en actividades oficiales como responsable de funciones relacionadas con Desarrollo Social, según una publicación institucional de Guaymallén.
Además, la planilla correspondiente a agosto muestra que Durán recibió 35 unidades de servicios extraordinarios, veinte ordinarias y quince correspondientes a domingos o feriados.
Farías y los gastos que también quedaron bajo la lupa
La actual conducción tampoco llegó limpia de cuestionamientos. Esperanza del Carmen Farías administró y rindió personalmente un fondo de Desarrollo Social que alcanzó $4.002.275,35, dentro de una partida autorizada por Marcos Calvente. En aquella documentación, Ecos Mendocinos detectó gastos difíciles de relacionar directamente con beneficiarios identificados, porque los comprobantes no permitían reconstruir con claridad quién había recibido cada prestación.
Entre las compras aparecieron 50,839 kilos de carnes y pollo por $450.552,75, además de cafés, infusiones, panadería y otros consumos. Uno de los comprobantes incluyó 2,850 kilos de “palomita-colita de cuadril” a $20.990 el kilo, por un total de $59.821,50. La rendición también destinó $2.890.000 a 68 plazas externas, mientras el municipio seguía acumulando cuestionamientos por su demorado centro para personas en situación de calle.
La investigación completa fue publicada por Ecos Mendocinos en Así gastan el fondo social de Guaymallén, donde también quedaron expuestos cafés, insumos y compras cuya relación concreta con los destinatarios resultaba difícil de seguir. Farías presentó aquella rendición y firmó las conformidades, por lo que su actual conducción no puede analizarse solamente como una continuidad administrativa de Silvia Donati.
Servicios extraordinarios: dos llegan a 40 unidades
Alli aparecen Claudia Gabriela Túnez y Franco Matías Fernández, ambos con cuarenta unidades. Túnez registra diez unidades ordinarias y treinta correspondientes a domingos o feriados. Fernández presenta exactamente la misma distribución durante agosto.
Claudia Túnez es subdirectora de Desarrollo Social, mientras Franco Matías Fernández tiene una extensa trayectoria dentro del esquema político de Marcelino Iglesias. Fernández fue secretario privado del exintendente, posteriormente concejal y actualmente aparece nuevamente dentro de Desarrollo Social. Las cuarenta unidades no representan automáticamente una irregularidad, pero adquieren otra dimensión frente a empleados que denuncian quita de adicionales, reducción salarial y diferencias marcadas según cercanía con determinados sectores políticos.
Maltrato para unos, beneficios para otros
Una constante aparece en los testimonios recibidos por Ecos Mendocinos: maltrato, persecución y quita de ítems salariales para quienes quedan enfrentados con determinadas conducciones. Al mismo tiempo, empleados protegidos conservarían Mayor Dedicación, Unidades de Servicio y otros adicionales que representan diferencias importantes dentro del sueldo. El problema comienza cuando esos beneficios dejan de responder solamente al trabajo realizado y funcionan como premios para los cercanos o castigos para quienes quedan afuera.
Farías tiene actualmente la responsabilidad formal de Desarrollo Social, pero trabajadores continúan señalando la influencia del esquema construido durante años por Silvia Donati. Moreira sigue vinculada al manejo de APROS, Durán continúa contratada después de jubilarse, Túnez ocupa una subdirección y la familia Donati conserva presencia en distintas áreas municipales.
Silvia Donati dejó la Dirección, pero no desaparecieron los nombres, relaciones y mecanismos que acompañaron más de una década de gestión. A eso se agregan ahora servicios extraordinarios concentrados entre determinados funcionarios, denuncias salariales y una conducción actual que también acumula gastos cuestionados.
Marcos Calvente debería explicar quién gobierna realmente Desarrollo Social y bajo qué criterios se distribuyen cargos, asistencia, adicionales y oportunidades dentro del municipio.
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