Murió a los 39 años Cristian Arias, un director de Guaymallén

Falleció mientras jugaba al fútbol el actual director de Delegaciones y exdirector de Deportes de Guaymallén. Joven, familiero, fanático de River y de perfil bajo, su muerte repentina deja un vacío difícil de procesar en quienes compartimos trabajo y cotidianidad con él. Por Néstor Bethencourt

Cristian Arias, director de Delegaciones de Guaymallén, fallecido a los 39 años

Quién era Cristian Arias

Este 19 de febrero falleció a los 39 años Cristian Arias (a) Cabeza, actual director de Delegaciones de Guaymallén y ex director de Deportes del municipio. La noticia, que se conoció al cierre del día, sacudió a quienes lo trataron en la gestión y a su entorno más cercano: según trascendió, murió de manera repentina mientras jugaba al fútbol.

Arias formaba parte de una generación relativamente joven dentro de la estructura municipal. Se lo veía en actos, recorridos y actividades oficiales, pero sin buscar protagonismo. Hincha fanático de River Plate, era de esos que podían hablar con la misma intensidad de un trámite administrativo que de una final en el Monumental. Quienes trabajaron con él lo recuerdan como cercano, sencillo y accesible.

No era un funcionario de frases grandilocuentes ni de gritos en los pasillos. Más bien lo contrario: prefería el trato directo y tranquilo, con una forma de estar que no necesitaba humillar ni exhibir poder para marcar presencia. Esa manera de relacionarse, discreta y respetuosa, quedó grabada en muchos empleados que lo cruzaron en estos años.

En lo personal, el vínculo que tuve con Cabeza Arias fue estrictamente laboral, en la etapa en que me tocó trabajar dentro de la Municipalidad de Guaymallén. No fuimos grandes amigos. Sí hubo siempre un trato correcto y respetuoso, sin chicanas, sin malos modos, sin ese plus de soberbia que tanto se ve en ciertos despachos. Esa memoria, simple pero concreta, es la que hoy se impone.

Su perfil en el contexto de Guaymallén

Contar quién fue Cristian Arias en Guaymallén también implica mirar el contexto que lo rodeaba. El municipio viene acumulando, desde hace años, polémicas por desmanejos, decisiones opacas y abusos de poder. Los nombres de algunos funcionarios se repiten en expedientes, internas y reclamos.

En ese paisaje cargado, la figura de Arias aparece distinta. No porque fuera perfecto ni porque se pretenda canonizarlo, sino porque su forma de estar en la gestión fue otra: perfil bajo, respeto en el trato y ausencia de estridencias públicas. En años de coberturas sobre el municipio, su nombre no apareció asociado a las escenas más oscuras que hoy se investigan o se discuten.

Esta no es una investigación ni un cierre de balance sobre su carrera. Es apenas una nota humana, escrita para dejar constancia de algo sencillo: se fue un funcionario joven, hincha fanático de River, de trato respetuoso y perfil bajo, que supo ocupar un lugar importante en el municipio sin transformarse en símbolo de los peores capítulos que hoy se discuten.

Que en paz descanses Cristian Arias.

Y que, cuando algún día se revise a fondo qué se hizo con el poder en estos años en Guaymallén, también se distinga con claridad entre los que dañaron y los que intentaron cumplir su tarea sin transformar el Estado en un botín.

Néstor Bethencourt

Ecos Mendocinos

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