La foto del oficialismo que desinfló el acto de Calvente en Guaymallén

13 marzo, 2026Lo mejor, Portada
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La apertura de sesiones ordinarias en Guaymallén buscó mostrar peso político e institucionalidad. Pero una imagen difundida desde el propio oficialismo terminó exhibiendo una escena mucho más modesta. Por Redacción

No hizo falta una publicación opositora para dejar incómodo al oficialismo. Bastó con una foto subida por uno de los suyos. Eso ocurrió con la apertura de sesiones ordinarias del intendente Marcos Calvente en Guaymallén.

El acto contó con presencia de funcionarios municipales y provinciales. No era una actividad menor. Era una instancia pensada para proyectar gestión, orden político y capacidad de convocatoria.

Sin embargo, una de las imágenes que circuló del evento terminó mostrando otra cosa. La foto fue publicada en su página de Facebook por Andrés “Peti” Lombardi, presidente de la Cámara de Diputados de Mendoza para el período 2023-2027 y, además, ratificado en 2025 al frente de la UCR mendocina. Es decir, no se trata de un militante más, sino de una figura con peso institucional y partidario real dentro del oficialismo provincial.

Ese detalle vuelve más llamativa la escena. La imagen que más expuso los límites del acto no fue difundida por un crítico externo. Salió desde adentro del propio espacio político.

La toma aérea muestra un acto ordenado, con sillas al frente, una mesa protocolar y asistentes distribuidos en distintos sectores. También tiene un marco visual fuerte, con una puesta cuidada y presencia oficial.

Pero justamente por ser una toma abierta, la imagen permite ver con claridad lo que otras fotos suelen esconder. No hay una plaza colmada. Tampoco hay desborde de público. No hay una masa compacta que transmita respaldo multitudinario.

No más de 350 personas

Lo que se observa es una primera fila con fuerte peso visual, un grupo de personas paradas detrás y amplios espacios que, desde arriba, resultan imposibles de disimular.

La foto sirve para probar que el acto existió y que hubo organización. Pero no alcanza para construir una postal de impacto político. Más bien deja una sensación de evento correcto, institucional y cuidado, aunque lejos de cualquier imagen arrolladora.

En política, una imagen no es un adorno. Es parte central del mensaje. Mucho más en una apertura de sesiones, donde cada detalle busca proyectar liderazgo, respaldo y autoridad.

Por eso el episodio resulta tan llamativo. La propia difusión oficialista terminó jugando en contra del objetivo más evidente: mostrar fortaleza. La altura de la toma no agrandó la escena. La dejó expuesta.

No hace falta hablar de internas ni atribuir intenciones que hoy no pueden probarse. El punto periodístico pasa por otro lado. La publicación existió, el autor tiene peso político verificable y el efecto visual también.

El problema no fue una operación ajena. Fue una torpeza comunicacional propia.

Porque si la intención era mostrar músculo político, la peor decisión posible era difundir una imagen que permite contar los huecos, medir la dispersión y advertir que buena parte del volumen visual descansa en el protocolo y no en una convocatoria masiva.

Dicho sin vueltas: si querían mostrar poder, eligieron una foto que mostró otra cosa.

En Guaymallén, la imagen más incómoda del acto no llegó desde enfrente. Llegó desde adentro.

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