Guaymallén: los que esperan la lista y los que estuvimos en el barro

Política en Guaymallén: al barro antes de las listas
A un año de las próximas elecciones, la política en Guaymallén empieza a mostrar otra vez su deporte favorito: esperar. Esperar qué lugar aparece, quién mide mejor, qué acuerdo conviene, quién pone la estructura y cuándo resulta menos costoso hablar.
Mientras tanto, Guaymallén sigue pasando.
Los vecinos no pueden esperar a que cierre una lista. Los empleados municipales no pueden esperar a que alguien se anime. Los proveedores que no cobran no pueden vivir de promesas. Los barrios con cloacas, calles rotas, expedientes oscuros y servicios caídos tampoco tienen tiempo para la rosca.
La realidad no pide permiso. La política, demasiadas veces, sí.
La comodidad también es parte del problema
Hay dirigentes que conocen perfectamente lo que ocurre en Guaymallén, pero prefieren moverse con cuidado. Se indignan en privado, calculan en público y esperan que otro pague el costo de decir lo que muchos ya saben.
No vaya a ser cosa que una definición temprana complique una candidatura, cierre una puerta o moleste a algún padrino.
Esa comodidad también lastima. Porque la corrupción no crece solamente por quienes la ejecutan. También crece por quienes la miran, la comentan en voz baja y después esperan el momento adecuado para descubrirla en campaña.
Guaymallén no se arregla con preocupación de último minuto. Mucho menos con recorridas prolijas, abrazos apurados y zapatillas limpias tres meses antes de votar.
No venimos a aprender el barro
Durante años, Ecos Mendocinos estuvo en el barro. Sin pauta, sin aparato, sin estructura, sin protección política y sin esperar que alguien dijera si convenía o no convenía publicar.
Estuvimos cuando los vecinos mandaban fotos porque nadie los escuchaba. Estuvimos cuando empleados municipales hablaban con miedo. Estuvimos cuando los expedientes parecían escritos para que nadie los entendiera. Estuvimos cuando la corrupción se escondía detrás de decretos, tecnicismos, silencios y funcionarios de escritorio.
No descubrimos Guaymallén porque se acerca una elección. No aparecimos ahora con cara de preocupación recién estrenada. No venimos a aprender el barro en campaña.
Venimos caminándolo hace rato.
Archivo, memoria y calle
Ecos Mendocinos no tiene aparato, pero tiene archivo. No tiene padrinos, pero tiene memoria. No tiene pauta, pero tiene años de trabajo incómodo sobre temas que muchos recién ahora empiezan a nombrar.
Hablamos de cloacas, sistemas caídos, expedientes que no aparecen, contrataciones millonarias, proveedores olvidados, empleados ajustados y vecinos obligados a gritar para ser tomados en serio.
Si mañana la corrupción en Guaymallén entra en campaña, que quede claro algo: no empezó cuando la política decidió hablar. Empezó mucho antes, cuando la gente ya sufría y casi nadie quería escuchar.
Por eso conviene ordenar la memoria antes de que arranquen los slogans.
La política no puede seguir mirando desde afuera
Guaymallén necesita participación, coraje y gente dispuesta a meterse donde otros solo ven costo. Lo que no necesita es más cálculo disfrazado de prudencia.
Una cosa es construir una alternativa. Otra muy distinta es quedarse esperando dónde conviene caer parado. Una cosa es comprometerse con los vecinos. Otra es aparecer cuando la campaña ya trae fotógrafo.
La política en Guaymallén tiene que decidir si va a seguir mirando desde la tribuna o si va a bajar de una vez al barro donde vive la gente.
Porque la corrupción no se enfrenta con especulación electoral. Se enfrenta antes, durante y después. Incluso cuando incomoda. Incluso cuando cansa. Incluso cuando nadie garantiza consecuencias.
Estamos en el ring
A quienes esperan que la rosca les acomode el futuro, la invitación es sencilla: bajen al barro ahora. No después. No cuando sea rentable. No cuando venga con cargo, boleta o promesa.
Guaymallén no necesita espectadores con aspiraciones. Necesita gente que se haga cargo.
Esto no es el anuncio de un espacio ni la venta apurada de una candidatura. Es algo más simple: Guaymallén no puede seguir esperando dirigentes que descubran los problemas cuando llega la campaña.
Hay vecinos, empleados, proveedores y barrios que vienen pagando el costo de una gestión opaca. Y sobre eso, Ecos Mendocinos tiene archivo, memoria y años de trabajo en el barro. Quien quiera construir algo serio, debería empezar por ahí.
Si algunos todavía dudan entre hablar o callar, entre comprometerse o especular, entre cuidar la silla o cuidar a la gente, nosotros ya elegimos hace rato.
No estamos mirando desde afuera.
Estamos en el ring.
Néstor Bethencourt
Ecos Mendocinos