Guaymallén: Calvente, con constipación mental selectiva, abraza el Acceso Este y se esconde de Corralitos

Por Néstor Bethencourt
Marcos Calvente encontró una fórmula cómoda para administrar responsabilidades dentro de Guaymallén. Cuando aparecen anuncios, carteles y millones para promocionar, se presenta como protagonista; cuando llegan las cloacas, se declara víctima.
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La contradicción quedó expuesta al comparar la remodelación del Acceso Este con el desastre sanitario de Los Corralitos. Ambos asuntos dependen fuertemente del Gobierno provincial, pero el intendente modifica su discurso según aquello que políticamente puede aprovechar.
Frente al colapso cloacal, Calvente sostuvo que Guaymallén también sería víctima porque AYSAM administra el sistema sanitario. Sin embargo, reconoció que los desbordes comenzaron hace varios años, cuando todavía conducía la Secretaría de Obras y Servicios Públicos municipal.
Calvente no heredó un problema desconocido: lo vio crecer desde un cargo directamente relacionado con la infraestructura departamental.
AYSAM debe responder porque opera las redes de agua y saneamiento. Esa obligación provincial, sin embargo, no transforma al intendente en un vecino sorprendido después de tantos reclamos, socavones, olores nauseabundos y riesgos sanitarios.
Guaymallén abraza el Acceso Este cuando conviene
El discurso cambia completamente cuando Calvente habla del Acceso Este, actualmente incorporado como Ruta Provincial 22. La Provincia asumió formalmente la jurisdicción del corredor y tendrá bajo su responsabilidad las intervenciones principales.
La obra será financiada, licitada y ejecutada por el Gobierno mendocino, pero Calvente nunca se presenta como acompañante secundario. La Municipalidad creó estructuras específicas, difundió proyectos, modificó sentidos viales y convirtió la remodelación en una bandera permanente.
La propia página oficial habla del proyecto desarrollado por la Municipalidad de Guaymallén para el Acceso Este, mientras describe una intervención de casi treinta kilómetros coordinada con la Provincia.
También promociona el tramo departamental como “la obra vial más importante de los últimos 50 años”, con 11,6 kilómetros y un presupuesto oficial informado de 70.500 millones de pesos.
El municipio modificó además la circulación sobre las laterales y reorganizó el tránsito antes del comienzo de los trabajos centrales. Es decir, cuando existe una obra gigantesca para mostrar, Calvente no pregunta quién posee la ruta ni quién aporta el dinero.
Para los renders, los discursos y las fotografías, Guaymallén aparece como protagonista. Para los líquidos cloacales, siempre surge otro escritorio responsable.
La contaminación ya escapó de Guaymallén
Mientras Calvente ensaya explicaciones administrativas, la zona comprometida continúa ampliándose. Ecos Mendocinos ya había revelado análisis que detectaron contaminación bacteriológica en Los Corralitos, incluyendo muestras tomadas en pozos, cauces y sectores productivos.
Ahora, nuevos estudios difundidos por Comecuco y Tierra Campesina confirmaron contaminación bacteriana en aguas de Lavalle. La publicación vincula esos resultados con los derrames cloacales originados en Los Corralitos.
Los análisis detectaron problemas en La Pega y el Canal Pescara, mientras otras muestras domiciliarias resultaron aptas. La novedad confirma que el desastre ya no queda encerrado dentro de Guaymallén y amenaza nuevos territorios productivos.
Los efluentes no reconocen límites departamentales, competencias burocráticas ni campañas comunicacionales. Mientras cada funcionario señala al despacho vecino, la contaminación sigue avanzando por canales, suelos y napas.
Villarroel, la arquitecta del relato oficial
En este presente político tampoco resulta menor el papel de Melisa Villarroel, directora de Comunicación y Asuntos Institucionales desde diciembre de 2023. Su cargo oficial la coloca justamente al frente del área encargada de construir, ordenar y difundir la imagen institucional del municipio.
Por eso, cuando Calvente abraza el Acceso Este y se esconde de Corralitos, no actúa dentro de un vacío comunicacional. Detrás funciona una estructura dedicada a convertir anuncios provinciales en logros municipales y responsabilidades propias en problemas ajenos.
Ecos Mendocinos viene señalando desde hace tiempo el creciente poder político de Villarroel, su manejo de la comunicación y su influencia dentro del círculo más cercano del intendente. Una investigación del medio reveló además decenas de expedientes reservados vinculados con pauta y publicidad oficial.
Otra publicación preguntó directamente si Calvente estaba “dibujado” frente al poder acumulado por su funcionaria. Aquella discusión cobra ahora renovada actualidad, porque el intendente parece gobernar acompañado por una maquinaria comunicacional mucho más rápida para fabricar protagonismo que para reconocer responsabilidades.
Villarroel también acompañó a Calvente durante el cuestionado viaje institucional a Barcelona, donde el municipio presentó su planificación hídrica ante comunas europeas. Ecos Mendocinos informó entonces sobre la delegación, los gastos y los interrogantes alrededor del denominado “Guaymallén World Tour”.
La paradoja resulta brutal: Calvente y Villarroel viajaron para promocionar supuestas soluciones hídricas, pero hoy Guaymallén exporta contaminación hacia Lavalle.
Dueño de los anuncios, inquilino de los problemas
La discusión no consiste en afirmar que Calvente deba reparar personalmente cada colector. AYSAM, Irrigación y el Gobierno provincial deben responder por sus decisiones, controles e inversiones demoradas.
Pero Calvente tampoco puede apropiarse de una obra provincial cuando ofrece visibilidad y esconderse detrás de AYSAM cuando las cloacas arrasan zonas productivas.
Mucho menos puede hacerlo acompañado por una estructura comunicacional que vende eficiencia, modernización y protagonismo, mientras los vecinos financian estudios para comprobar qué están tomando, usando o respirando.
Calvente se sube a la Ruta Provincial 22 para vender futuro, pero se baja del gobierno cuando Corralitos se hunde entre efluentes. Villarroel, mientras tanto, ayuda a cuidar el relato desde el asiento trasero.
Eso no representa coordinación institucional. Es constipación mental selectiva, responsabilidad política administrada por conveniencia y una comunicación oficial empeñada en perfumar un desastre que ya llegó hasta Lavalle.
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