Auditorías en Guaymallén: Control de Gestión a destiempo

Las fechas hablan solas: auditorías hechas a tiempo, expedientes abiertos tarde y controles que se activan cuando conviene. La saga de Control de Gestión en Guaymallén suma otro capítulo. Investigación Ecos Mendocinos. Por Néstor Bethencourt

Edificio municipal de Guaymallén, contexto de auditorías y expedientes de Control de Gestión

Capítulo 1000: Cuando el control llega tarde y el expediente se abre solo cuando conviene

En Guaymallén, el problema no es la ausencia de auditorías. El problema es qué se hace con ellas y cuándo se decide que existan de verdad. Esa diferencia, sutil pero decisiva, vuelve a quedar expuesta en dos auditorías recientes de Control de Gestión que confirman un patrón que Ecos Mendocinos viene documentando desde hace tiempo: controles tardíos, expedientes abiertos a destiempo y una administración del silencio que termina vaciando de sentido la función de auditar.

No se trata de episodios aislados. Forman parte de una saga que ya tuvo capítulos claros, como Control de Gestión y el reino del “casi, donde se describió cómo el área produce informes, pero no logra —o no intenta— actuar como sistema de alerta temprana. Lejos de corregirse, esa lógica hoy se profundiza.

Licencias de conducir: una auditoría que duerme cinco meses

El primer caso es el de la auditoría interna sobre el procedimiento de emisión de licencias de conducir, un área donde el desorden administrativo no es abstracto: impacta de lleno en la seguridad vial.

El propio informe establece que el período auditado va del 1 de marzo al 10 de julio de 2025, y que el trabajo quedó concluido el 21 de julio de 2025. Sin embargo, el expediente administrativo que debía darle curso formal recién se inicia el 16 de diciembre de 2025. Entre una fecha y otra pasaron casi cinco meses.

Ese lapso no es neutro. Durante ese tiempo, el informe existió, pero no existió el expediente, y sin expediente no hay correcciones exigibles, ni responsables identificados, ni trazabilidad institucional. El hallazgo queda flotando como papel interno, sin peso administrativo real. Esta forma de cajoneo ya había sido advertida en notas previas, como Auditorías en Guaymallén: faltan 53 mil bienes y el control falla, donde los informes aparecen, pero el control efectivo no.

El contenido de la auditoría de licencias vuelve aún más incomprensible la demora. El informe describe irregularidades en el sistema de turnos, licencias emitidas fuera de los tiempos administrativos, FUT incompletos, pagos omitidos, casos con multas activas en otros municipios y una preocupante falta de criterios objetivos en las evaluaciones del área de salud, incluida la psicológica. Nada menor. Nada que justifique esperar diciembre para abrir un expediente.

Combustible: expediente rápido, control tardío

El segundo caso confirma que el problema no es la lentitud administrativa, sino la selectividad del reloj. Se trata de la auditoría sobre consumo de combustible en dos camiones hidrogrúa municipales.

Aquí el expediente se abre con rapidez: el informe está fechado el 6 de febrero de 2026 y el expediente se inicia el 9 de febrero. Tres días. A simple vista, eficiencia. En los hechos, otra cosa.

La comparación de consumos se construye con datos correspondientes a todo el año 2025, ya cerrado. Durante esos doce meses, dos camiones de características similares registraron consumos promedio radicalmente distintos, una diferencia que no surge de manera súbita y que, sin embargo, no fue detectada ni corregida en tiempo real.

Este mecanismo ya había sido expuesto en investigaciones anteriores sobre la flota municipal, como RTO para chatarra: Guaymallén envía a revisión vehículos que su auditoría recomendó rematar y también en Raddi se entera por denuncia anónima de lo que debería ver en el GPS. En todos los casos, el control aparece tarde, cuando el daño ya está consolidado.

El propio informe de combustible lo admite de manera implícita, al solicitar recién al final detalles básicos sobre tareas realizadas, horas de uso y lugares de guarda de los vehículos. Es decir, en estos tiempos, primero se detecta la anomalía y recién después se pide la información que debería haber estado disponible desde el inicio.

Un patrón que se repite: auditar, guardar, activar

Puestas en línea temporal, ambas auditorías dicen lo mismo. En licencias, el informe existe desde julio, pero el expediente aparece en diciembre. En combustible, el expediente se abre rápido, pero luego de dejar correr un año entero sin intervención. No hay contradicción. Hay método.

Ese método ya fue advertido en otras publicaciones, como el municipio paga GPS para camiones contratados que ni sabe si siguen trabajando o Escandalosa demora y respuestas insuficientes sobre vehículos. El denominador común es claro: Control de Gestión no previene, documenta después.

Las recomendaciones finales de los informes son correctas desde lo técnico, pero previsibles: fortalecer controles, mejorar sistemas, unificar criterios, ordenar procesos. Todo válido. Todo tardío. Cuando el control llega después, deja de ser control y pasa a ser papel administrativo para administrar daños.

El problema no es auditar

Y acá conviene despejar una confusión que empieza a circular con comodidad. El problema de Control de Gestión y de su director, Pablo Raddi, no es que auditen. Auditar es, justamente, lo mínimo esperable de un área creada para eso. El problema, según viene mostrando Ecos Mendocinos en esta saga, es cómo se llegó hasta acá.

Durante años, el control fue tardío, selectivo o directamente inexistente en tiempo real. Hubo omisiones, silencios administrativos y expedientes que aparecieron cuando el daño ya estaba hecho. Eso no se corrige de un día para el otro con informes prolijos.

Por eso, cuando hoy aparecen movimientos para “hacer buena letra”, no pueden leerse automáticamente como virtud. Pueden ser, simplemente, una reacción tardía frente a un contexto más incómodo. Y si el gesto se nota forzado, es porque no es sencillo parecer riguroso cuando durante mucho tiempo se funcionó con otras lógicas.

La pregunta que queda abierta no es si Control de Gestión puede auditar. Eso ya lo hace. La pregunta real, la que incomoda, es otra: ¿qué costumbres se naturalizaron para que el control llegara siempre después, y ahora tenga que ensayar prolijidad a contrarreloj?
¿Raddi se acostumbró a otras costumbres?

Datos duros

En la auditoría de licencias, el expediente se inicia el 16 de diciembre de 2025, pese a que el informe está fechado el 21 de julio de 2025. NEE-22091-2025
En la auditoría de combustible, el expediente se inicia el 9 de febrero de 2026, con un informe fechado el 6 de febrero, construido sobre datos del año 2025 ya cerrado. NEE-2274-2026

Las fechas no opinan.
Solo confirman que en Guaymallén las auditorías se manosean y el control llega siempre a destiempo.

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One thought on “Auditorías en Guaymallén: Control de Gestión a destiempo

  1. Si todos saben que en licencias de conducir, se venden los Carnet de conducir. O se olvidan que hace dos años separaron a dos personas de licencias por venderlas. Había filmaciones, exptes, trasladaron a los involucrados y el director actual dijo que como no paso cuando el estaba que no le interesaba investigar. En licencia hay un red de ventas de licencias, hasta la Sra del quiosco de la esquina está involucrada

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