Fue secretario privado, concejal oficialista y hombre de confianza. Renunció en medio de denuncias. Hoy, años después, una causa por estafa genérica vuelve a tocar su nombre. Por Néstor Bethencourt.

El oficio que reabre una historia incómoda
No fue un rumor ni una versión de pasillo. El 29 de septiembre de 2025 ingresó formalmente a la Municipalidad de Guaymallén el Oficio N.º OFI-511-2025, proveniente de la Unidad Fiscal de Delitos Económicos e Informáticos del Ministerio Público Fiscal de Mendoza.
El documento, identificado bajo el Expediente Penal P-101737/25, está caratulado como “Fiscal c/ NN p/ Estafa genérica – Art. 172” y solicita algo concreto: la remisión del legajo personal completo y un informe detallado de servicios de Martín Sebastián Casas, ex funcionario municipal y ex concejal oficialista.
No hay adjetivos en el oficio. No hay opiniones. Hay un requerimiento fiscal formal, con pronto despacho y apercibimiento expreso por el artículo 239 del Código Penal en caso de incumplimiento. La Municipalidad respondió el oficio conforme a lo solicitado. La causa, sin embargo, sigue su curso.
Quién es Martín Casas y por qué importa
Martín Sebastián Casas no es un nombre más en un expediente judicial. Su trayectoria política está directamente ligada al núcleo más cercano del poder municipal durante los años de gobierno de Marcelino Iglesias.
Casas fue secretario privado del intendente desde diciembre de 2015, un cargo de absoluta confianza política y personal. No se trata de una función técnica ni menor: es el despacho donde circula la información sensible, la agenda real y el pulso cotidiano del poder.
En abril de 2018 renunció a ese cargo y, casi sin transición, fue designado concejal y presidente de bloque oficialista en el Honorable Concejo Deliberante de Guaymallén. El recorrido fue veloz. El respaldo político, evidente.
La renuncia de 2021 y las denuncias previas
El 4 de noviembre de 2021, Martín Casas renunció a su banca como concejal. La decisión se produjo en un contexto atravesado por denuncias públicas y judiciales vinculadas a presuntas maniobras irregulares con un asesor.
Aquella renuncia fue presentada como un hecho político. No hubo mayores explicaciones institucionales. Tampoco se impulsaron auditorías públicas. No hubo balances ni responsabilidades hacia arriba. El tema se diluyó con el paso de los días.
Es importante subrayarlo: la causa penal iniciada en 2025 no aparece formalmente vinculada, según la documentación disponible, con los hechos que motivaron la renuncia de 2021. Son expedientes distintos. Tiempos distintos. Contextos distintos.
Pero el nombre es el mismo. Y el patrón también.
Del Concejo al Estado: el regreso silencioso
Según pudo confirmar este medio a través de fuentes concordantes, Martín Sebastián Casas se desempeñaría actualmente en el Registro Civil, en la sede que comparte edificio con la Comisaría 25ª de Guaymallén.
No se trata aquí de afirmar culpabilidades ni de adelantar conclusiones judiciales. Se trata de describir un dato relevante: un ex funcionario que renunció en medio de denuncias y que hoy es objeto de un requerimiento fiscal por estafa genérica continúa vinculado al Estado.
La pregunta no es penal. Es política. E institucional.
El modelo que se repite
El caso Casas no es aislado. Se inscribe en una lógica que se repite dentro del armado político que gobernó Guaymallén durante dos mandatos.
Secretarios privados convertidos en concejales. Ascensos rápidos. Confianza personal por encima de controles institucionales. Salidas abruptas ante escándalos. Y, con el tiempo, reapariciones discretas dentro del aparato estatal.
El paralelismo con el caso de Fabián Forquera —otro ex secretario privado ligado al mismo núcleo de poder, también obligado a renunciar a su banca en medio de denuncias— no es judicial. Es político. Es estructural.
Responsabilidades que no prescriben
Marcelino Iglesias fue intendente durante dos períodos consecutivos. Hoy es senador provincial. Su nombre no aparece en el expediente penal. Pero sí aparece en la historia política que permitió estos recorridos.
Nadie llega a ser secretario privado del intendente por azar, encabeza un bloque oficialista sin aval. Nadie transita estos cargos sin una estructura que lo respalde.
La pregunta incómoda no es si Casas es culpable o inocente. Eso lo definirá la Justicia.
La pregunta incómoda es otra: ¿qué criterios se usaron para seleccionar, promover y sostener a estos cuadros políticos?
¿Dónde fallaron los controles?
¿Quién se hace cargo cuando el problema deja de ser individual y empieza a ser sistémico?
Una causa en trámite y un silencio que persiste
El expediente P-101737/25 sigue abierto. La Fiscalía pidió información. El Estado respondió. Ahora investiga.
Mientras tanto, el silencio político es total. Nadie explica, contextualiza, ni asume responsabilidades. El manual parece siempre el mismo: dejar que el tiempo tape lo que la institucionalidad no quiso enfrentar.
Pero los expedientes no olvidan. Y los oficios tampoco.
La Justicia investiga nombres. La política debería investigar métodos. Porque cuando los mismos apellidos reaparecen, el problema deja de ser individual y pasa a ser estructural.
Datos duros
- Oficio N.º OFI-511-2025
- Fecha: 29/09/2025
- Expediente penal: P-101737/25
- Carátula: Fiscal c/ NN p/ Estafa genérica – Art. 172
- Fiscalía interviniente: Unidad Fiscal de Delitos Económicos e Informáticos
- Requerimiento: Informe de servicios y copia de legajo de Martín Sebastián Casas
- Estado: Oficio respondido – causa en trámite
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Este señor Casas , Calvente trabajarln en Osep , también en gestión iglesias ..
ahora ya saben por osep quebró en esa época ,
Los radicales son más DESONESTOS UE los Partidos políticos anteriores
Abraham ,lobos y otros