La previa con Las Pelotas y los $50 millones: cuando figurar cuesta caro

La previa con la banda Las Pelotas, difundida por la Municipalidad de Guaymallén, dejó en evidencia el contraste entre el aporte de $50 millones para la Fiesta de la Cosecha —evento que se realiza en el Aeropuerto de Las Heras— y el contexto interno de ajuste salarial del 1%, mientras documentos municipales muestran además deudas millonarias vinculadas al hotel donde se realizó el encuentro. Por Néstor Bethencourt
La escena fue cuidadosamente comunicada. Un hotel de categoría, artistas nacionales, funcionarios municipales, discurso institucional y fotografía oficial. La nota publicada en el sitio guaymallen.gob.ar bajo el título “Guaymallén recibió a Las Pelotas en la previa de la Fiesta de la Cosecha” no describe una organización cultural propia, sino una presencia.
La propia fotografía de la previa lo resume con crudeza: detrás del encuentro con la banda se ve proyectado el logo de Guaymallén, recordando que la presencia municipal en el evento no es casual ni espontánea, sino parte de una estrategia de visibilidad institucional.
Ese matiz es central.
La Fiesta de la Cosecha se realiza en el Aeropuerto Internacional Francisco Gabrielli, en Las Heras, bajo organización del esquema vendimial provincial y del Fondo Vitivinícola. Guaymallén no produce el espectáculo, no controla la logística general y no es sede territorial. Sin embargo, aporta $50 millones como auspiciante.
La diferencia entre organizar y auspiciar no es semántica. Es presupuestaria.
No es infraestructura, es posicionamiento
En la nota anterior en Ecos Mendocinos quedó expuesto el aumento interanual del 66,6% respecto del mismo auspicio, o subsidio 2025 y la simultaneidad con la declaración de emergencia social y climática. Esta nueva publicación oficial aporta algo más revelador: muestra el resultado visible del gasto.
El objetivo no es fortalecer infraestructura cultural en Guaymallén. Tampoco es financiar un evento propio que dinamice directamente su territorio. El objetivo es posicionar la marca institucional en un evento de alto perfil provincial.
El expediente menciona presencia de marca, difusión y contraprestaciones institucionales. La nota oficial confirma cómo se traduce eso en la práctica: autoridades municipales en la previa, relato institucional y exposición mediática.
La política contemporánea entiende que la visibilidad tiene valor. El problema aparece cuando esa visibilidad cuesta $50 millones y se financia con recursos municipales en un contexto interno de restricciones.
La foto, el relato y el sector A
El aporte no solo garantiza presencia comunicacional. Incluye 500 entradas sector A para distribuir. No se trata de accesos secundarios ni simbólicos. El sector A es el espacio preferencial del evento.
En 2025 el esquema fue similar y no se publicó listado de beneficiarios. En 2026 no hay anuncio de mayor transparencia. Cuando el aporte es millonario y la distribución de entradas queda bajo decisión exclusiva del Ejecutivo, la discusión sobre discrecionalidad se vuelve inevitable.
No se cuestiona la existencia de invitados institucionales. Se cuestiona la falta de rendición pública.
La nota oficial habla de orgullo, de acompañamiento y de presencia. No habla de criterios de asignación ni de retorno económico concreto para el departamento.
Y ahí aparece la verdadera dimensión del asunto: no es cultura versus ajuste, es coherencia versus relato.
Figurar afuera mientras se ajusta adentro
El contexto salarial no puede ignorarse. En plena negociación municipal se habla de un ofrecimiento del 1% de aumento y se advierte sobre reducción de Unidades de Servicio, el ítem que permite a muchos empleados complementar ingresos bajos.
Mientras hacia adentro se transmite prudencia presupuestaria, hacia afuera se exhibe expansión en posicionamiento institucional.
El mismo 2 de febrero en que se inicia el expediente del auspicio, se impulsa la declaración de emergencia social y climática por daños en viviendas y anegamientos. La emergencia es real. Lo que genera tensión es la simultaneidad.
No se trata de prohibir cultura. Se trata de evaluar prioridades cuando los recursos no son infinitos.
Y no sería un caso aislado: otros expedientes recientes de eventos vendimiales, como “Vendimia Solidaria”, repiten el mismo patrón de auspicio municipal para figurar, incluso en plena discusión salarial y ajustes internos.
El territorio que paga no es el que aloja el escenario
Guaymallén financia un evento que se realiza fuera de su jurisdicción. No es anfitrión territorial. No es productor. Es auspiciante.
Eso no convierte el aporte en ilegítimo. Lo convierte en político.
Cuando el territorio que paga no es el territorio que recibe el impacto directo del espectáculo, el análisis debe ser más exigente. ¿Cuál es el retorno medible? ¿Cuál es el beneficio concreto para el vecino que financia el aporte con tasas y contribuciones?
La respuesta visible es la foto en la previa.
El hotel, la deuda y la vara desigual
La escena de la previa no transcurrió en un espacio neutro. Se realizó en el hotel ubicado frente al Mendoza Plaza Shopping , cuya razón social figura como KLP Emprendimientos S.A., empresa que mantiene una deuda municipal registrada por $560.784.151,18, según emisión de deuda de la Dirección de Rentas, sin apremio iniciado al momento de la emisión, a los que se agregan aproximadamente $94 millones en tasas municipales vinculadas al inmueble, ambos correspondientes a distintos períodos desde 2024. En la documentación consultada, el estado de apremio figura en cero.

El documento municipal detalla obligaciones acumuladas por Derechos de Inspección, Seguridad e Higiene correspondientes a períodos de 2024, 2025 y 2026, con un total que supera los quinientos sesenta millones de pesos, mientras la línea de apremio figura en cero.
El dato no pasa desapercibido.
A cualquier vecino con un año de deuda se le inicia ejecución fiscal. Incluso funcionarios han sido alcanzados por reclamos que este mismo medio publicó oportunamente. Aquí la cifra supera ampliamente los quinientos millones y no registra apremio en el documento emitido por Rentas.
No se afirma irregularidad judicial. Se plantea una pregunta política inevitable: ¿la vara es la misma para todos?
Cierre
La escena de la previa con la banda Las Pelotas quedó registrada en fotografías difundidas por el propio municipio. En ellas se observa al intendente Marcos Calvente dialogando con los músicos en el lobby del hotel donde se alojaban antes del evento. Ese mismo establecimiento aparece en registros municipales con una deuda significativa: más de $560 millones en derechos de comercio, a los que se agregan aproximadamente $94 millones en tasas vinculadas al inmueble, correspondientes a distintos períodos desde 2024. En la documentación consultada, el estado de apremio figura en cero.
Nada de esto prueba irregularidades por sí mismo. Pero en el contexto de una administración que invoca austeridad, ofrece aumentos salariales del 1% y advierte sobre recortes en ítems que complementan ingresos de empleados municipales, la escena adquiere otro significado. Un municipio que paga $50 millones para figurar en una fiesta que se realiza fuera de su territorio, que distribuye 500 entradas preferenciales sin publicación de criterios, y que celebra su presencia institucional en un evento ajeno mientras conviven deudas millonarias sin ejecución visible, termina dejando una pregunta inevitable: si el problema es la falta de recursos o la forma en que se decide utilizarlos.
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Los funcionarios esta mañana estaban desesperados tratando de manotear entradas, cobran 3 millones de pesos y se pelean por entradas gratis, mientras que el empleado municipal apenas llega al básico . Perdón le tendríamos que pedir a ex Intendente Marcelino y lobos , la vergüenza municipal es la gestión de Calvente y su equipo de trabajo