Guaymallén, al borde del corte: EDEMSA intima por conexiones eléctricas irregulares en plazas

5 marzo, 2026Política, Portada
Plaza de Guaymallén con una banda de advertencia PELIGRO en una nota sobre la intimación de EDEMSA por instalaciones eléctricas irregulares

EDEMSA intimó formalmente a la Municipalidad de Guaymallén a regularizar instalaciones eléctricas en plazas y espacios públicos, con 10 días hábiles de plazo y apercibimiento de suspensión del servicio. La carta advierte sobre condiciones no aceptables y riesgo para la seguridad pública. Por Néstor Bethencourt

Carta de EDEMSA a la Municipalidad de Guaymallén intimando a regularizar instalaciones eléctricas en plazas bajo apercibimiento de suspensión del servicio
EDEMSA intimó a la Municipalidad de Guaymallén a regularizar instalaciones eléctricas en plazas y advirtió con suspensión del servicio.

La carta de EDEMSA no deja margen para maquillaje: intima a la Municipalidad de Guaymallén a normalizar instalaciones eléctricas en plazas del departamento y lo hace “bajo apercibimiento de suspensión del servicio”, con un plazo de diez (10) días hábiles.

Guaymallén volvió a quedar expuesto, esta vez por un tema tan elemental como sensible: la electricidad en plazas y espacios públicos. Según la documentación que llegó a este medio, EDEMSA intimó al municipio por conexiones y/o instalaciones irregulares y advirtió que, si no se regulariza la situación, puede avanzar con el corte del suministro.

La intimación no es genérica. El documento detalla múltiples direcciones y plazas del departamento, con identificación de NIC asociado y cantidad de luminarias o reflectores por cada punto. Además, EDEMSA advierte que varias instalaciones “se encuentran en condiciones de seguridad no aceptables, pudiendo representar un riesgo para la seguridad pública”.

Intimación de EDEMSA a la Municipalidad de Guaymallén con listado de plazas, direcciones y luminarias observadas por conexiones eléctricas irregulares
Intimación de EDEMSA a la Municipalidad de Guaymallén con listado de plazas, direcciones y luminarias observadas por conexiones eléctricas irregulares

No se trata de una discusión menor ni de un tecnicismo burocrático. Cuando una distribuidora eléctrica intima a una Municipalidad por irregularidades en conexiones de plazas, lo que queda en evidencia es algo más profundo: falta de control, improvisación y una gestión que llega tarde incluso en lo más básico.

La escena, además, tiene un contraste político imposible de disimular. Mientras se anuncian actos, festivales y gastos millonarios para “figurar”, aparece una intimación por instalaciones que deberían estar en regla desde el primer día. La foto oficial podrá tener luces; el problema es que ahora esas luces están bajo amenaza de corte.

Plazo de 10 días: no es una sugerencia, es una advertencia

El dato más serio del documento no es solo la irregularidad detectada. Es el plazo perentorio: diez días. EDEMSA no está enviando una recomendación amable ni una observación para archivar. Está marcando una situación que, de no corregirse, puede derivar en una interrupción del servicio.

Y cuando se habla de plazas, no se habla solo de estética. Se habla de iluminación pública, seguridad nocturna, actividades comunitarias, circulación de vecinos y responsabilidad estatal sobre espacios comunes.

En otras palabras, un desorden administrativo puede transformarse rápidamente en un problema operativo y de seguridad.

La pregunta que se abre es tan simple como incómoda:
¿Cómo llegó Guaymallén a ser intimado por algo tan básico como conexiones eléctricas en plazas?

El patrón se repite: primero el problema, después la corrida

Lo ocurrido con EDEMSA no aparece en un vacío. Se suma a una cadena cada vez más larga de episodios donde la lógica se repite: primero aparece el descontrol, después llega la exposición pública o la intimación externa, y recién entonces se activa la maquinaria municipal.

Ya pasó con multas, con expedientes, con auditorías, con sistemas, con contrataciones y con distintos frentes de gestión. Ahora también pasa con la electricidad en espacios públicos. La secuencia se volvió una marca registrada: improvisación, silencio, reacción tardía y relato correctivo.

En lugar de prevención, control y mantenimiento, lo que aparece una y otra vez es una administración que parece trabajar por espasmos. Cuando nadie mira, todo sigue; cuando entra un organismo externo, una empresa o un expediente incómodo, empiezan los movimientos urgentes.

La contradicción política: plata para figurar, problemas para gestionar

La intimación de EDEMSA llega en un contexto especialmente sensible para la imagen del municipio. Guaymallén viene atravesado por cuestionamientos por gastos, auspicios y decisiones que muestran una gestión muy activa para la vidriera, pero mucho menos eficiente para resolver lo estructural.

Eso vuelve esta intimación todavía más grave en términos políticos. Porque no estamos hablando de una obra faraónica ni de una licitación tecnológica compleja. Estamos hablando de instalaciones eléctricas en plazas. Es decir, gestión municipal en estado puro. Territorio. Mantenimiento. Control. Lo mínimo.

Cuando una Municipalidad tiene problemas con lo mínimo, el discurso de modernización empieza a sonar a verso.

Qué debería explicar Guaymallén ahora

Frente a esta situación, la gestión municipal debería responder con precisión y sin maquillaje. No alcanza con una frase de ocasión ni con una promesa genérica de “regularización”. Hay preguntas concretas que merecen respuesta pública:

  • ¿Cuáles son exactamente las plazas y suministros alcanzados por la intimación y qué prioridad tendrán en la regularización?
  • ¿Desde cuándo existen esas situaciones?
  • ¿Quién tenía a cargo el control y mantenimiento de esas instalaciones?
  • ¿Qué plan concreto se ejecutará dentro del plazo de 10 días?
  • ¿Qué ocurrirá si el plazo vence sin solución?

Si la respuesta vuelve a ser el silencio, el problema deja de ser solo técnico y pasa a ser institucional.

Otra señal de una gestión que llega tarde

La intimación de EDEMSA no es solo una advertencia eléctrica. Es una señal más de una gestión que llega tarde, corrige bajo presión y se mueve cuando el problema ya escaló.

En Guaymallén, una vez más, no falló la propaganda. Falló la gestión.

Puede que en los próximos días aparezcan cuadrillas, fotos de funcionarios, postes enderezados y comunicados hablando de “puesta en valor” o “normalización”. Todo eso servirá para la escena. Lo que no borra es el dato central: si EDEMSA intimó con plazo y amenaza de corte, Guaymallén ya había cruzado un límite.

En un municipio que siempre encuentra plata para figurar, vuelve a faltar lo más caro de conseguir: gestión real. Porque la propaganda puede encenderse con una publicación, pero cuando EDEMSA intima con amenaza de corte, las luces del relato ya no alcanzan.

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