Multas en el Acceso Este: Guaymallén recula y pide anular todas las sanciones tras el escándalo

Tras las notas de Ecos Mendocinos sobre las multas sin ordenanza en el Acceso Este, la propia Dirección de Servicios Comunitarios y Seguridad Vial pidió anular todas las sanciones administrativas en los laterales Norte y Sur. Mientras tanto, el intendente Marcos Calvente carga con otro problema: comunicó mal los cambios, prometió diez días de adaptación y al día siguiente comenzó a multar sin norma vigente. Por Néstor Bethencourt
De las multas sin ordenanza al expediente que pide borrarlas
En las últimas semanas, Guaymallén aplicó multas de tránsito en Acceso Este (Ver notas 1 y 2) sin contar con una ordenanza aprobada, promulgada y publicada que avalara el cambio de sentido en las laterales.
Ese esquema quedó expuesto en una investigación de Ecos Mendocinos, donde se mostraron los vacíos normativos y los reclamos de vecinos sancionados en plena “transición vial”.
La reacción del municipio fue inmediata. La Dirección de Servicios Comunitarios y Seguridad Vial abrió un expediente en el día de hoy y elevó una propuesta insólita y reveladora: anular las sanciones administrativas aplicadas en los laterales Norte y Sur del Acceso Este, apelando a la “convivencia” y al “bienestar general”.
No lo llaman error jurídico. No dicen “nos equivocamos”. Pero, en los hechos, piden borrar las multas.
Calvente, la comunicación fallida y las multas sin norma
En medio de las polémicas medidas de tránsito, la comunicación oficial fue otro desastre.
Desde la Intendencia difundieron cambios de sentido confusos. El propio Intendente Marcos Calvente y un subdirector Martín Adi, salieron en los medios a explicar la “nueva circulación” en las laterales del Acceso Este. Anunciaron una etapa de adaptación de diez días para que los conductores se acostumbraran.
Sin embargo, al día siguiente, la comuna empezó a multar sin asco en la misma zona que supuestamente estaba en período de prueba.
Calvente volvió a dar la cara en los medios para justificar las sanciones. Habló de orden y seguridad vial. Omitió un detalle clave: aún no existía la ordenanza que convirtiera en legal esa batería de multas.
Hoy, mientras se tramita el expediente que propone anularlas, la situación es clara para cualquier vecino que mire los papeles: las medidas quedaron invalidadas por la ausencia de norma vigente. Lo que se presentó como planificación fue, en realidad, improvisación con costo para el contribuyente.
El expediente que defiende y recula al mismo tiempo
El documento interno intenta jugar a dos puntas. En un párrafo afirma que las actas estaban “técnicamente amparadas en la normativa vigente y en el deber de control delegado”. En el siguiente, reconoce que las sanciones generaron una “serie de reclamos” de vecinos afectados por las obras y los desvíos.
La “solución” propuesta es anular las sanciones administrativas en el sector conflictivo del Acceso Este, durante el período de transformación.
No aclara cuántas multas son, ni cuánto dinero está en juego. Tampoco dice qué pasará con quienes ya pagaron. Solo señala que la anulación se plantea por razones de oportunidad, convivencia y educación vial.
Traducido: Guaymallén no admite haber cometido un papelón jurídico, pero acepta que las multas son indefendibles frente a la evidencia y la presión social.
Asuntos Jurídicos, vecinos y el rol de un medio chico
La Secretaría de Gobierno derivó la propuesta a Asuntos Jurídicos para que defina el alcance y la forma de la anulación. Allí se decidirá si la medida será amplia, clara y reparadora, o apenas un maquillaje para salir del paso.
Las preguntas siguen abiertas:
- ¿Se anularán todas las multas del período cuestionado?
- ¿Habrá devolución para quienes ya pagaron?
- ¿Se notificará a cada vecino o deberán peregrinar ventanillas?
- ¿Alguien asumirá responsabilidades por haber multado sin ordenanza?
Más allá de lo que resuelva Legales, hay un dato que ya no puede borrarse: este expediente nació porque hubo vecinos que reclamaron y un medio pequeño que se negó a mirar hacia otro lado.
Durante días, la gestión comunicó mal, aplicó sanciones en plena “adaptación” y se aferró a un relato de orden y modernidad. Solo cuando la historia quedó documentada, publicada y discutida, Guaymallén se vio obligado a recular.
Podrán anular actas, cambiar frases y buscar dictámenes amigables. Lo que no pueden negar es lo que muestran sus propios papeles: multas sin ordenanza, comunicación engañosa y una gestión que prefiere corregir en silencio antes que admitir el error en voz alta.
Néstor Bethencourt
Ecos Mendocinos
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